Con gratitud a Jean Guitton

Publicado en La Nación el 26 agosto, 2002
Categoría: Artículos
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Las empresas no son centros de pensamiento, son centros de acción,pero a la acción la ha de preceder el pensamiento. Es necesario el trabajo intelectual en la empresa cuando se investiga el entorno, cuando nos preparamos para tomar una decisión, cuando se formulan estrategias,cuando se evalúan unos resultados, cuando se hace un plan de acción. La palabra “intelectual” estácargada positivamente, de manera que algunos, por modestia, la rechazan. Se puede hacer trabajo intelectual sin ser erudito en una materia. Se puede hacer trabajo intelectual sin un coeficiente de inteligencia del cual ufanarse. Lo de intelectual le corresponde al trabajo hecho mediante el uso del pensamiento, de maneraordenada, metódica, seria.

La actividad intelectual, en el trabajo, en los estudios debe ser abordada con disciplina, con tenacidad. El estudiante que va a clases en blanco, sin revisar el material que se expondrá ese día,el profesional que asiste a una conferencia sin haberse preguntado qué es lo que esperaría escuchar, no están respondiendo con disciplina. Quien tiene que hacer un informe sobre el comportamiento de un determinado grupo de consumidores y no va rumiando durante horas y días la información de la cual dispone, sus intuiciones, las opiniones que va escuchando de sus vendedores, no está respondiendo con disciplina. Quien toma un libro y empieza a leerlo sin haber recorrido el índice con interés,sin haber cavilado sobre lo que podría esperar en tal o cual capítulo, no está haciendo su trabajo disciplinadamente. Esta disciplina de una cierta forma viene a ser como un ritual con el cual se rinde homenaje a la seriedad de los asuntos a los cuales aplicamos eltrabajo intelectual.

El trabajo intelectual no es lineal: cuando hacemos pan tenemos que seguir los pasos en orden. Producir un informe, escribir sobre un determinado tema, formular un plan de acción, requieren de la obtención de información, de la formulación de conjeturas, de la escogencia de conclusiones, y esto no se hace solamente con el razonamiento sino que es necesario darle entrada a la intuición y a la creatividad. Contra reloj, se podrá producir un informe aceptable. Pero los enfoques creativos, no convencionales, requieren tiempo, pausa, rumia, para que a la información la oxigenen las ocurrencias, las posibilidades límite, las ideas ilógicas, el cuestionamiento de los paradigmas. Muchas personas dedican días a la búsqueda de información y hasta que no están satisfechas con lo que han obtenido no empiezan a escribir. ¿Por qué no empezar a escribir el informe desde que se inicia la búsqueda de información? Esas primeras líneas podrían consistir en una afirmación, – el asesino es el mayordomo- la cual luego vamos a ir sometiendo a prueba según se vaya obteniendo información. Más o menos eso es lo que se denomina formular una hipótesis, lo cual está en la base de toda investigación.

El estudiante que debe escribir una tesina en un curso debería tratar de irla escribiendo desde que asiste a la primera lección. Claro que entonces estará muy incompleta. Pero la irá completando con lo que piense y digiera sobre las lecciones que van transcurriendo, con el producto de sus lecturas,con los contenidos de las nuevas lecciones, con los intercambios con sus compañerosy con el trabajo inconsciente que se desata en nuestro interior cuando un asuntonos interesa. Al hacerlo así, podrá ir dialogando con el trabajo incompleto que tiene por escrito, podrá ir manipulando sus componentes y se evitará esos acongojantes días en que terminado el curso,algunos empiezan por preguntarse por donde empezar,mientras imprimen sus huellas dentales en el lápiz que tienen a mano.

(1)Jean Guitton es autor de “El trabajo intelectual”, una obra amorosa.

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