Bienes públicos y necesidades privadas

Publicado en La Nación el 15 julio, 2002
Categoría: Artículos
Etiquetas: , , ,

Se aprende más a qué lado queda el hígado, con un dolor que con un grabado anatómico.Los atletas de fin de semana que recorren nuestras calles tienen más conciencia del acojinamiento de sus zapatos que de la forma silenciosa, estupenda en que funcionan sus rodillas. Para todos los efectos, las rodillas empiezan a existir para el corredor, cuando duelen o hacen ruido. En las empresas la bonanza hace que todos nos veamos como genios. Nunca le atribuimos el éxito a los buenos tiempos sino a nuestras habilidades y a la forma como concebimos esos planes estupendos. En cambio en las vacas flacas, empezamos a mirarnos con desconfianza y a pensar para nuestros adentros que si fulanito no fuera tan lento o tan poco creativo, otro gallo cantaría.Entonces no hay tolerancia para los gastos innecesarios, sean del tamaño que sean y las quejas de los clientes hacen que toda la organización se ponga en estado de alerta. Igual ocurre en las ciudades cuyo clima tiene cuatro estaciones: el verano es una estación de puertas afuera, los días son largos, no hay limitaciones en cuanto a lo que podemos intentar, cualquier ropa es suficiente para un clima benigno. No es sino cuando el otoño avanza que nos vamos enfrentando a las limitaciones del clima y vamos recordando que sólo tomando medidas cuidadosas podemos hacerle frente al invierno que se avecina.

En nuestro país dos policías en un barrio eran suficientes. Los crímenes eran tan infrecuentes que daban tema a comentarios durante mucho tiempo. La mayor parte de las agresiones procedían del alcohol. Hoy el panorama es diferente. Ni una duplicación de los cuerpos policiales podría devolvernos la perdida seguridad. Cada día tenemos varios casos para escoger cuál nos parece más maligno. Y lo que es más grave, los delitos han ganado en racionalidad: las cosas se planean, se fijan objetivos, supongo que se señalan planes alternos en caso de que el primero falle, los delitos no son unipersonales sino que se inscriben dentro de redes de acción. Así, quien roba un automóvil, evidentemente no lo hace para seguir utilizándolo, sino para entregarlo a un intermediario quien posteriormente lo hace llegar a su destino final: el cliente que lo pre-compró. Para todos los efectos, ya no estamos en verano. Está empezando un crudo invierno. Ya no tenemos salud, duelen nuestros órganos, crujen nuestras articulaciones. Ya no estamos en paz. Ha empezado la guerra.

Las medidas que los habitantes han venido tomando muestran una gradualidad muy costarricense. Hace años, cuando empezaba a recrudecer la inseguridad, pensamos que esos episodios le ocurrían a otros. No a nosotros. Luego admitimos la posibilidad de que nos ocurrieran a nosotros y reaccionamos tomando medidas individuales: armas, rejas, alarmas. Luego avanzamos un poco y empezamos tímidamente a sumar esfuerzos: el cien por ciento de los vecinos son invitados a compartir el pago de un guarda, el setenta por ciento lo pagan y el otro treinta por ciento lo disfruta sin pagarlo, actitud quehasta tiene nombre propio en la política económica: viajar de polizón (freeriding). Si el guarda pagado por algunos vecinos vigila la calle, esa vigilancia beneficia también a quienes no contribuyen a pagarlo. Dicen los economistas que hay bienes privados: si quiero un refresco tengo que pagar por él. Y que hay bienes públicos: no tengo que pagar específicamente para que las calles que transito estén demarcadas o para que los semáforos estén funcionando. Si no pago por el refresco, no lo recibo. Pero puedo recibir los bienes públicos tanto si pago como si no pago impuestos, ya sea que no los pague porque legalmente no estoy obligado, o porque con picardía le he encontrado el portillo a la ley. De estos temas sólo hablan los estudiantes de economía que se preparan para un examen.Las circunstancias harán que tengamos que hablar de ellos todos los habitantes. Viene el invierno, crujen las rodillas, nos duele la inseguridad.

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *