Consumo, relojes y libertad

Publicado en La Nación el 10 junio, 2002
Categoría: Responsabilidad
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La competencia le da soberanía al consumidor. Soberanía es autoridad suprema e independiente. Si hay competencia, el consumidor decide cuáles productos comprar y dónde. Esto es parte de lo que se llama libertad económica, que a su vez es parte de lo que se llama libertad. Esa libertad la ejercemos continuamente, en cuanto al uso del tiempo. En rigor, todo lo que hacemos en cada segundo, lo hacemos así,de acuerdo con nuestra voluntad. Se elige ir al cine en vez de quedarse en casa. Se elige mirar un programa de televisión en vez de otro.

Estos días de Mundial de futbol, nos han traído manifestaciones singulares del uso del tiempo. Algunos,que se sienten heroicos cuando algunas veces se han quedado trabajando o estudiando hasta la media noche, ahora con toda naturalidad se quedan hasta las tres de la mañana y algunos hasta duermen temprano para poder pasar en vela después de la media noche y hasta que amanece. En algunas empresas los días que juega el equipo nacional, se ha hecho el arreglo con algunos colaboradores para que puedan entrar a trabajar una o dos horas más tarde que de costumbre. Parece bien que alguien posponga su hora de llegada y lo compense posponiendo también su hora de salida. Aunque es posible que alguien llegue tarde y haga en seis horas todo el trabajo que normalmente hace en ocho , simplemente haciendo un mejor uso del tiempo, ya que hay una propiedad en las tareas que se asemeja a la que tienen los gases: siempre las tareas se extienden hasta ocupar la totalidad del tiempo disponible. Todavía no he visto ningún profesor que diga que su programa se puede desarrollar en algo menos que el cuatrimestre o el semestre del cual dispone. Sí conocí una empresa donde se propuso a los trabajadores que cuando terminaran de realizar una determinada cuota de trabajo, con una exigente calidad,se podían marchar.La planta quedaba desocupada un poco más de una hora antes de la hora de salida oficial. ¿Por qué ? Imagino que las personas valoran mucho poder disponer de su tiempo con mayor libertad –es lo que llamamos tiempo libre- y entonces se las agencian para terminar la obligación laboral más rápidamente.

Un estudiante se excusaba con su profesor por no haber traído una tarea diciéndole que no había tenido tiempo de hacerla. El profesor le replicaba: lo que dices es que tuviste cosas más importantes que hacer. No profesor –decía el estudiante- es que no tuve tiempo. Y el profesor razonaba que cuando dejamos de hacer algo es porque elegimos hacer otra cosa a la cual le damos mayor importancia. Al igual que con el dinero, si compramos una cosa, no podemos comprar otra con el mismo dinero, lo mismo con el tiempo: el que gastamos en una actividad, no lo podemos gastar en otra. Y en ambos casos se supone que gastamos tiempo y dinero en lo que en ese momento valoramos más.

El uso del tiempo es un ejercicio de libertad y por tanto un ejercicio de responsabilidad. Recuerdo haber conocidoun muchacho que estaba preparándose para un examen para ser nombrado enun puesto público. Tenía dieciocho meses para estudiar un amplio programa, de los cuales ya habían transcurrido siete. Me llamaba mucho la atención verlo trabajando día y noche, unas doce horas al día, con un detallado programa pegado a la pared, sin ninguna supervisión, sin ninguna sujeción, más que a la decisión que tenía de que dentro de once meses iba a hacer los exámenes que le iban a alcanzar el nombramiento buscado. Creo que además de prepararse para ese examen estaba haciendo un valioso ejercicio de voluntad, estaba utilizando realmente su libertad y capacitándose para profundizar esa libertad individual. Nuestra capacidad de ser libres se concreta en la elección, en la toma de decisiones. Hay que aprender a ir siendo más y más libres. Y el uso del tiempo es un buen campo para hacerlo.

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