Clientes, usuarios, votantes

Publicado en La Nación el 3 junio, 2002
Categoría: Política
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Supongamos un país donde los trámites que Ud. necesitara hacer, para salir del país, para obtener un permiso de construcción, para instalar una pulpería en la cochera de su casa, para obtener un préstamo en un banco, para ser intervenido quirúrgicamente en un hospital, para exportar unas muestras de flores, fueran establecidos en parte en leyes y reglamentos y en parte por los servidores de las oficinas públicas donde se efectuaranesos trámites. Su libertad, como habitante de ese país sería menor, que si existiera una legislación que impidiera se le solicitaran a Ud. requisitos que no han sido estrictamente establecidos en las leyes y reglamentos.

A principios de este año se promulgó una ley con ese espíritu, conocida como ley de protección al ciudadano del exceso de requisitos y trámites administrativos (Ley 8220 Alcance No. 22 a La Gaceta No. 49). En ella se encuentran una serie de disposiciones que aumentan la libertad del ciudadano frente al estado, que eliminan las posibles arbitrariedades que se podrían ver tentados a cometerlos funcionarios de los entes públicos. Por ejemplo, en el pasado cuando alguieniba a solicitar un trámite a una institución o ministerio, el funcionario que lo atendía le podía exigir quellevara una certificación de otra oficina de ese ministerio o institución. La nueva ley impide a las instituciones pedirle a una persona que aporte información que la misma institución tiene en su poder. Impide también que le pidan información que ya aportó hace un mes para hacer el mismo trámite. Tampoco podrá un funcionario inventar requisitos o someterlo a trámites que no estuvieran establecidos en una ley . Queda obligado el funcionario a señalar en cuál artículo de cuál ley se establece el paso que está exigiendo . No podrá exigir para un trámite la presenciade una persona a no ser que la ley así lo obligue, de manera que se terminó aquello de “eso tiene que venir a pedirlo personalmente”. Si la ley no lo exige expresamente, podemos hacer untrámite por medio de otra persona. Se termina, según la nueva ley, la práctica de irle pidiendo al usuario las cosas a poquitos: traiga tales documentos, y cuando el usuario los lleva, le dicen que le faltan otros requisitos. Ahora sólo le pueden señalar lo que le falta una sola vez.

Se reitera el beneficio del silencio positivo: si la ley señala un plazo para que la oficina pública resuelva sobre una solicitud de permiso, licencia o autorización , vencido ese plazo, se da por resuelta la gestióna favor del solicitante.Y otra cosa muy llamativa. Se acabó la necesidad de que el habitante demuestre que está al día con sus pagos por ejemplo a la Caja de Seguro Social. Según la nueva ley, el usuario no tiene la obligación de demostrar que está al día sino que es la Caja quien tiene que demostrar que esa persona está morosa, si ese fuera el caso.

Esta ley muestra respeto y sensibilidad por el habitante. Al leerla se percibeque hay una intención de equilibrar el poder del habitante frente al delos entes públicos. Que hay un afán de simplificar, de hacer menos confusos los trámites y de disminuir la arbitrariedad.Un movimiento esperanzador está en marcha. Losconsumidores nos estamos haciendo exigentes con los productos y servicios que adquirimos. Lo mismo que los usuarios de los servicios públicos . Y según el resultado de las últimas elecciones, los votantes también. La concentración de poder que hacen las empresas, las entidades públicas, los grupos políticos,siempre serán un peligro para la libertad de las personas. La libertad no es como el aire que respiramos que a todos nos alcanza.Hay que saber y pugnar por ser más libres, hay que profundizar en el conocimiento y exigencia de los derechos que se tiene. Hay que estar alerta para detectar las múltiples y sutilesestratagemas que se urden para concentrar poder y limitar la libertad.

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