Cómo jugarle a China

Publicado en La Nación el 27 mayo, 2002
Categoría: Artículos
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La mayor parte de nosotros, no nos veremos nunca ante un desafío de la naturaleza e intensidad del que enfrentan Guima y sus muchachos. Pero sí que en la empresa, en la vida estudiantil, en el hogar, en el país, hemos enfrentado y enfrentaremos desafíos para los cuales necesitamos acopiar toda nuestra energía. Y aunque nunca hayamos estado en una cancha listos a iniciar un partido, con el corazón que se sale del pecho,todos sabemos cuáles son los fantasmas que internamente nos pueden jugar una mala pasada.

Lo primero sería eliminar razonamientos lógicos incorrectos. Por ejemplo el pensar que puesto que China tiene 300 veces más habitantes que Costa Rica, los 20 jugadores de su selección tienen que ser mucho mejores que los de la nuestra. Lo correcto es pensar que China podría integrar 300 selecciones. Pero nosotros vamos a tener que jugar sólo contra una.

En la vela de las armas, en la preparación, se pueden haber ido asentando temores entre los jugadores. Esos temores podrían llegar a ser tan perturbadores como una fobia. Tendemos a engrandecer a los contendientes, a los obstáculos que nos cierran el camino, hasta llegar a no querer ni pensar en ellos. Si le tenemos fobia a las arañas, una forma clásica de reducirla, es ir progresivamente teniendo contacto con arañas: primero con el nombre, luego con una fotografía, luego con una araña encerrada en un frasco y finalmente con una araña real. Nuestros jugadores harían bien en coleccionar postalistas de los jugadores que enfrentarán, tener sus posters al tamaño natural, hacer bromas con sus nombres, fantasear diálogos con ellos.

Igualmente perjudiciales pueden ser los sentimientos de omnipotencia porque llevan a la confianza torpe e irreflexiva: esos chinos no nos van a ver ni el arranque porque ellos no tienen ni diez años de jugar futbol. En esto juega positivamente la virtud de la humildad que los jugadores de laSele dicen que han cultivado.

Me preocupa el grado en el cual jugadores y entrenador puedan ver a Bora simbólicamente como unpadre. Aquí el ejercicio debería consistir en darse cuenta del cariño, del respeto técnico que se tiene por don Velibor, y darse cuenta de cuánto temor, cuánta sumisión, cuanto apantallamiento se siente ante él. Muchas negociaciones entre jefes y colaboradores,se resuelven a favor de los primeros porque los colaboradores no se dan cuenta de que de una cierta manera ven en su jefe a supadre,con las tremendas implicaciones inconscientes que eso tiene.

La culpa por lo que no se hizo durante la etapa de preparación, puede anular nuestras energías combativas. El estudiante que va al examen con la conciencia de que estudió poco, suma a su deficiencia objetiva, las vibras de su sentimiento de haber sido negligente. Hay que hacer un borrón y cuenta nueva. Pensar que se hizo lo que se hizo y que hay que sacarle el máximo provecho y que ahora lo único que queda por haceresjugar el partido. Conviene obtener fortaleza pensando en lo que se hizo bien. En este momento pensar en las deficiencias que se tienen, y que no pueden ser resueltas, es trabajar a favor del contendiente. Por cierto que la próxima vez que enfrentemos un desafío, excedámonos en la preparación porque esto robustece nuestra fortaleza al momento de la comparecencia.

Hay que evitar la sobre intención, ese afán obsesivo por ganar el partido. El partido, las negociaciones, la formulación de un proyecto, la conducción de una empresa,no constituyen ejercicios rutinarios sino que requieren espontaneidad. Demandan una cierta libertadpara que se expresen energías que no sabemos que tenemos y menos sabemos cómo convocarlas.La sobre intención mata la espontaneidad. Tenemos que jugar nuestros juegos concediéndonos la libertad de que salgan mal. La terapia racional emotiva aconseja darse cuenta con realismo de que sería excelente ganar, pero que perder no nos convierte en seres despreciables.

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