Si no lo entiende se lo dibujo

Publicado en La Nación el 20 mayo, 2002
Categoría: Artículos
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He escuchado en algunas reuniones la expresión que encabeza esta nota, la cual va desde luego con alguna carga negativa para la persona que entiende con lentitud un asunto. Esto de la velocidad para entender no es tan importante como parece. No importa tomar unos minutos más que los demás. Al respecto recuerdo con simpatía a un participante en un trabajo grupal que antes de que le recetaran lo del dibujo, dijo con sencillez y valentía: a mí tienen que explicármelo despacio, porque cuando era niño me dio viruela de la negra. Otros con el mismo propósitoafirman que su cerebro no es de transistores sino de “tubos”, pero esto sólo lo entendemos algunos, porque la mayoría no se han enterado de que antes de los años cincuenta, los aparatos de radio debían “calentarse” antes de que uno pudiera escuchar lo que andaba buscando. Pregúntenle a sus mayores.

Robert Mc Namara, secretario de defensa de la administración Kennedy,llevó al pentágono una serie de herramientas modernas utilizadas por Ford Motors de donde él provenía. Una de las que más me ha llamado la atención es el llamado “cuarto de la guerra”, donde se tenía información en tiempo real sobre dimensión, ubicación y tiempo de respuesta de los principales recursos bélicos del país. Claro que prefiero imaginarme el “cuarto de la guerra” como era en la Ford que como era en el pentágono y así me gustaría verlo en muchas empresas.

La toma de decisiones requiere información. Las decisiones rutinarias son de poco impacto en la vida de la empresa y para ellas, la información está siempre disponible. Pero las decisiones de más impacto, las que deben ser hechas a la medida de las circunstancias, esas siempre requieren información cuya búsqueda hace surgir verdaderas crisis . Es imposible saber cuál será la próxima decisión a la medida que habrá que tomar, pero sí podemos saber que con alta probabilidad, esa información se referirá a productos competidores, a empresas competidoras, a gustos de consumidores, todo debidamente clasificado y segmentado, a rendimiento de distintos recursos de la empresa como unidades de producción y equipos de venta. Si tuviéramos siempre disponible esta información y otra en la que habría que pensar más detenidamente, no habría que andar en carreras para tomar decisiones a la medida. Nos reuniríamos entonces en “el cuarto de la guerra” y casi cualquier demanda de informaciónque alguien planteara, encontraría respuesta inmediata, sin incurrir en la pérdida de momento que ocurre cuando el gerente responde que tal información la tendrá preparadadentro de una semana.

Una adición importante a la disponibilidad de información lo constituye su presentación. Se dice que nuestro aparato de conocer está formado realmente por dos cerebros: el izquierdo, que en la mayoría de las personas hace los razonamientos, aplica la lógica, le da hilación a lo que dicen y el derecho, que es el que produce nociones intuitivas, ve el bosque de preferencia a los árboles, conecta elementos cuya conexión no es obvia ni lógica. Eso hace necesario que en la toma de decisiones y en la resolución de problemas, utilicemos medios que alimenten ambos hemisferios cerebrales. Los escritos, la comunicación oral, alimentan el cerebro izquierdo. Los gráficos, los esquemas y todas las ayudas visuales, alimentan el cerebro derecho. Podría ser mucho pedir que se contara con un proyector de los documentos que tenemos en la computadora, pero es imperdonable que en el sitio en que dos o más se encuentren para reflexionar sobre un asunto, no exista una pizarra, donde entre garabatos, flechas y colorines se vayaincitando al hemisferio cerebral derechopara que nos deje boquiabiertos con sus creaciones.

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