ABC económico para el nuevo gobierno

Publicado en La Nación el 8 abril, 2002
Categoría: Política
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Estoy de acuerdo con don Jorge Guardia en que el fin de la política económica es favorecer a la población con empleos, ingresos crecientes, estabilidad, generación de recursos fiscales para obras sociales. Y con Gregory Mankiw -de quien son todos los entrecomillados en esta nota – : “El nivel de vida de un país depende de su habilidad de producir bienes y servicios”. Ningún gobierno ni ninguna política podrá satisfacer a un público que esperara que el Gobierno le resolviera todos sus problemas. Ningún gobierno ni ninguna política nos podrá liberar de la necesidad de esforzarnos, de sufrir las consecuencias de nuestras acciones o debatallar contra las limitaciones que nos impone la realidad. Espero del gobierno que cree unas condiciones en las cuales los habitantes podamos ser felices. Pero no espero que nos haga felices. Eso es asunto de cada uno.

La resistencia a ver al médico y la tentación de inventarnos una ciencia económica a la medida, pueden ser fatales. No creo que los economistas sean gurús, depositarios de la verdad ni mediadores con la divinidad–como no lo son los médicos ni los jueces- pero sostienen unas cuantas cosas que hay que atender. Veamos:

Existe el costo de oportunidad: si queremos dedicarle más recursos a educación, tenemos que quitarle por ejemplo a salud.

Si el gobierno quiere tener gastos mayores que sus ingresos –lo que se llama déficit fiscal- tiene que imprimir billetes:“Los precios suben cuando el gobierno imprime muchos billetes”. O tiene que pedir prestado y entonces hace subir la tasa de interés y eso hace más difícil invertir y construir. La única forma sana de que el gobierno gaste más es que los habitantes paguen más impuestos. No se puede hacer chocolate sin cacao.

La inestabilidad generada por la inflación, impide el cálculo económico y obstaculiza las decisiones de inversión. Imagine cuán difícil sería el trabajo de los constructores si el metro disminuyerasu longitud 8mm cadames. Eso es más o menos lo que le pasó al colón el año pasado.

La inversión –la local y la extranjera- vuelan hacia donde les caliente mejor el sol. Si nuestras condiciones como país no son atractivas, adiós inversión, adiós empleos, adiós mejora tecnológica.

El comercio internacional beneficia a los participantes. Negarse al comercio internacional nos hace más pobres como sociedad.

“Los mercados sonusualmente una buena manera de organizar la actividad económica”. “Los gobiernos pueden algunas veces mejorar los resultados que producen los mercados”. Pero cuidado con las paradojas: la manera más segura de que no haya leche para los pobres es decretar que baje su precio. La mejor manera de que nos quedemos sin empleo es decretar unos salarios más altos que lo que el mercado indica.

Los incentivos económicos al productor, cuando se dan, deben tener por finalidad el bien común, no el beneficio de grupos de interés, y deben ser transparentes, esto es, se debe saber cuánto se da ya quiénes.

En los conflictos, por ejemplo entre consumidores y productores, el perjuicio de los muchos consumidores es relativamente pequeño y en cambio el beneficio delos productores –generalmente pocos- es muy alto. Por eso éstos tienen mayores incentivos para organizarse. De ahí le sale la capacidad de presionar que tienen los grupos de presión.

El tipo de cambio no debe ser manipulado, porque es un resultado. Sería como inutilizar las luces de alarma pensando que con eso eliminamos la anomalía. En los años 70 se hizo eso y todavía no nos acabamos de recuperar.

Lamejor forma decombatir la pobreza es la creación de empleos.

Los economistas han publicitado más sus desacuerdos que sus coincidencias. En algunos de los puntos anteriores hay coincidencia. Pretender saltarse alguno es exponerse a ser castigado por la realidad.

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