No suba al bus sin menudo

Publicado en La Nación el 18 marzo, 2002
Categoría: Artículos
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Operar es realizar, llevar algo a cabo. También se dice que algo opera cuando produce el efecto para el cual está destinado. Una unidad militar que está en condiciones de operar, se dice que es operacional. Aunque el diccionario no lo registra, creo que si ponemos algo en condiciones de operar, lo estamos operacionalizando.Por ejemplo, si subo en el autobús con un billete de diez mil colones, el conductor podría bajarme por no haber sido capaz de pagar el pasaje. Esto no ocurre frecuentemente, como sí ocurre con frecuencia que andemos con proyectos, ideales, deseos y anhelos, que no hemos “cambiado en menudo” y que no logran producir su efecto porque no han sidooperacionalizados.

Se escucha a los políticos decir que quieren sacar el país adelante. Se escucha al gerente decir que quiere llevar la empresa a niveles de clase mundial. Se escucha al enamorado decirle a su enamorada que quiere hacerla feliz. Estamos ante billetes de diez mil pesos que podrían conducir a que los votantes, los competidores y la enamorada, nos bajaran del figurado autobús en el cual queremos encaramarnos, por no haber logrado explicar cómo es que queremos lograr objetivos tan gordos.

Se dice que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, con lo cual se quiere expresar que lo que nos salva de destino tan catastrófico no son las intenciones sino las obras. Parece que hay más amor al prójimo endar un pedazo de pan a quien tiene hambre que en hacer un ensayo sobre la bondad del corazón. Es más fácil estar dispuesto a concentrar energía en una promesa, en un manifiesto, en un objetivo, que hacer todas las cosas pequeñas que hay que hacer para tener éxito. Tal vez lo difícil de hacer una carrera no sea tener el talento requerido. Tal vez sea más difícil estar siempre a tiempo para las clases, estudiar antes de que el material se haga añejo y se vuelva confuso. Tal vez no sea tan difícil quedarse estudiando en una noche de lluvia, pero en una noche de luna llena en verano, otro es el cantar.

En las empresas se hacen esfuerzos de mejoramiento que muchas veces resultan espasmódicos. Son como el fuego de pólvora.Se escriben unos objetivos, se recoge el compromiso de todos, se inicia el esfuerzo, pero a poco o mucho andar el camino, el ideal cansa y las acciones que se emprendieron con entusiasmo, empiezan a abandonarse. Sin un recordatorio diario de hacia dónde vamos y cuál es la razón de lo que se está haciendo y de por qué se hace de tal manera los mejores anhelos se quedan sin realizar. La ilusión del ideal no sustituye la perseverancia de las acciones calladas, pequeñas, continuas.

Covey dice que nuestra agenda diaria refleja nuestros objetivos. Creo querefleja el sentido de nuestra vida. Vea la agenda de alguien que tiene como objetivo desarrollarse personalmente y busque cuánto hay de estudio, de formación, de innovación, de reflexión, en suma, de actividades del espíritu. Si no encontramos estas actividades, podemos afirmar que el objetivo no ha sido operacionalizado. No se ha convertido en operaciones. Tomemos la empresa que quiere aumentar su competitividad. Tomemos la agenda de los principales ejecutivos y veamos cuánto tiempo dedican a estudiar nuevas materias primas, nuevosproductos, nuevos procesos, nuevos equipos, a sondear a sus consumidores, a analizar a sus competidores, a investigar posibles alianzas. Si cuando se los hacemos notar nos dicen que están muy ocupados,podemos concluir que lo que nos están diciendo es que están tan ocupados que no tienen tiempo para lo importante. O que lo de mejorar la competitividad era de mentirillas.

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