Esperar al líder o provocar su llegada

Publicado en La Nación el 28 enero, 2002
Categoría: Política
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El paradigma jerárquico, con jerarquías de arriba hacia abajo, nos lleva a pensar que los padres forman a los hijos, los maestros a sus discípulos, los jefes a sus colaboradores y los líderes a sus pueblos. Pero no hay duda de que los hijos modifican a sus padres y los discípulos a sus maestros, de manera que la relaciónmás que causal en una dirección, es dialéctica: el jefe hace, el colaborador reacciona, ambos se modifican.

El paradigma jerárquico, en buena hora, está en crisis. Es válido por tanto preguntarse si solamente se debe esperar que los conductores de los pueblos induzcan corrientes de mejoramiento en los ciudadanos. Si la respuesta admirable del pueblo inglés a los rigores de la Segunda Guerra Mundial se debió sólo a que tenían un conductor de la talla de Churchill.

Dejarle al líder toda la responsabilidad es tranquilizante, casi anestesiante, para colaboradores y ciudadanos, quienes podrían excusarse ante ellos mismos de sus deficiencias y atribuírselas al hecho de no tener un gran conductor. Los pueblos que practican el mesianismo político esperan con paciencia a que un día el destino los premie con un gran guía. La verdad es que el liderazgo es determinante. El líder inspira, entusiasma y en ese sentido, rompe el equilibrio de las circunstancias en la dirección de su desafiante visión. Pero también es verdad que los líderes no son extraterrestres que nos visitan, sino producto de lo que somos como conglomerado social. ¿ Podemos esperar que de entre nosotros emerja un gran científico, si nos parece bien copiar en los exámenes y no estudiar con rigor? ¿ Podemos esperar que surjan conductores que tengan una gran sensibilidad ética, si vivimos pensando que se puede hacer cualquier cosa mientras a uno no lo agarren con las manos en la masa ? ¿ Podemos esperar que de entre nosotros surjan estadistas si lo que llamamos actividad política es estar produciendo ocurrencias y jugadillas ?

El desarrollo de los pueblos es un proceso interactivo. Los grandes líderes mueven al país en la dirección de más autoconciencia, más salud, más educación, más productividad. Pero pueblos más reflexivos, más sanos, más educados, más productivos, al elevar las características de sus ciudadanos y al elevar sus aspiraciones, elevan las exigencias a quienes quieran guiarlos. Por eso, el mejoramiento personal es una forma de mejorar a nuestros líderes.Si mejoramos nuestra forma habitual de conducirnos, si nos esmeramos más, si no le dejamos la excelencia sólo a los nerdos, si nos pellizcamos internamente, si nos tomamos en serio aun las cosas pequeñas, los conductores que vayan surgiendo de esa población mejorada, serán mejores. Ya sabemos quién es el rey en tierra de ciegos. Si abriéramos los ojos para ver mejor, para tener más luz, sólo podrían aspirar a conducirnos quienes fueran capaces de ver más allá de donde alcanza nuestra vista.

De una cierta manera esta reflexión a lo que conduce es a señalar que no basta con votar conscientemente, sino que tenemos que mantener tenso el espíritu para que dentro de cuatro años, nuestro mejoramiento como pueblo haga que las opciones que tengamos sean mejores que las quetenemos ahora. Que el ejercicio de la ciudadanía no consiste en esperar y desear que de entre nosotros surja una persona que nos guíe con acertada visión, , sino que debemos pugnar en nuestra intimidad, para hacernos acreedores como nación de que emerja esa persona . Se dice que los líderes tienen que tener dos características. Una, ser muy auténticos. Otra, saber exigirse a sí mismos más de lo que exigen a los demás. No hay duda de que mejoraríamos como nación si como ciudadanos nos aplicáramos esa receta.

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