Gasto personal excesivo

Publicado en La Nación el 14 enero, 2002
Categoría: Artículos
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En un libro cuyo nombre podría traducirse como finanzas personales para mensos, aparece una lista de causas del gasto personal excesivo, las cuales vale la pena comentar. La primera es el uso de tarjetas de crédito como tales. Los gastos que hacemos en efectivo los sentimos más. Por alguna razón, los que hacemos con la tarjeta de crédito duelen menos, lo cual lleva a una cierta euforia en el gasto . Además la tarjeta de crédito permite gastar hoy y pagar más o menos dentro de un mes. Cuando llegamos a pagar nos ofrece la posibilidad de “quedar debiendo” desde luego a un alto tipo de interés. Cuando voy a la tienda a comprar ropa, tomamosla decisión de si comprar o no. En cambio, si quedamos debiendo en la tarjeta de crédito, el gasto de intereses ocurre sin nuestra decisión: silenciosa, inevitable y dolorosamente.

La segunda causa importante de gasto excesivo es no tener claro cuánto cuesta tener tal o cual automóvil. Los vendedores tienen una gran habilidad para que veamos los pagos mensuales como si eso fuera el precio del automóvil y los planes de pagos se diseñan para que mucha gente crea poder mejorar el viejo cacharrito o comprarse uno nuevo. Estar en capacidad de hacer el pago mensual no garantiza que la compra sea razonable. Ante ese carrito deslumbrante y full extras podríamos estar tomando una decisión que implicara estrujar otras necesidades personales. Por otra parte, muy pocas personas piensan a la hora de comprar el automóvil en los combustibles y lubricantes de un año, en los impuestos, en el seguro, en el cambio de llantas y en las visitas al taller .

Ceder a la presión de los amigos. De entre todo el grupo de amigos, unos tienen una situación personal que les permiteir a ver lafinal de la Copa de Oro. Otros no. No saber decir que no, cuando están armando la excursión conduce a desequilibrios de gasto.

Gastar para sentirse bien. No hay duda de que comprar cosas es un fenómeno atractivo. Ves algo, lo imaginas tuyo, te imaginas viviendo con ello. Se encienden las luces de la prudencia: no lo necesitas. Te has pasado sin eso y nada ha ocurrido … pero qué lindo es. Cuánto buen uso le podría dar . Zass, lo compramos. Luego el viaje a casa a mostrar la compra. Y los complacientes parientes confirmándonos en lo adecuado de la compra. Todo esoes una agradable manera de ocupar el tiempo, moviliza las endorfinas: cuando estamos con las pilas bajas, se nos recargan comprando. Pero conduce al gasto excesivo. Lo cual hasta puede convertirse en una adicción, según dice el autor, quien menciona la posibilidad de acudir a Deudores Anónimos, una asociación fundada en 1976 para ayudar a deudores y compradores que reconocen que tienen problemas con sus hábitos.

Estar a la última moda. Se llama obsolescencia técnica, lo que le ocurre a una máquina cuando, a pesar de que funciona mecánicamente bien, se ve superada por otra que hace lo mismo pero más rápido, a menos costo, con mejor calidad. Aunque la vieja máquina aún sirve, hay que reemplazarla. Por analogía, los comercializadores de equipos de sonido, teléfonos celulares, computadoras, provocan la obsolescencia psicológica: aunque el viejo celular aún funciona, los nuevos son tan pequeñitos, con una apariencia tan extraterrestre, que hay que cambiarlo. La computadora que compramos con tanto esfuerzo, dos meses después ya a los jóvenes de la casa les parece un “gajo”, una tortuga. Ya se hizo obsoleta psicológicamente y hay que cambiarla o al menos comprarle más memoria o hacerla más veloz.

Todo esto es poco útil en enero, cuando el gasto se contrae … pero noviembre volverá.

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