Blanca cera y dulce miel

Publicado en La Nación el 31 diciembre, 2001
Categoría: Aprendizaje
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La última noche del año nos pone en nota de poesía. Machado,disponible,deja escuchar que anoche cuando dormía, soñé bendita ilusión, que una colmena tenía dentro de mi corazón, y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel.

Los hombres han buscado incansablemente la piedra filosofal, que transforma los metales comunes en oro. Y el Rey Midas, quien transforma todo lo que toca en oro, siempre nos produce envidia … hasta que nos damos cuenta de que nunca podrá llevarse a la boca un trozo de pan, porque al tocarlo lo convertiríaen oro… y si no sólo de pan vive el hombre, mucho menos se las arregla alimentándose de oro .

Se nos termina un año y en el balance del mismo –si lo vivimos como seres humanos y no como ángeles gloriosos- habrá habido dolor,pérdida,errores,desilusión. Podríamos dejarlos en nuestro recuerdo tal y como están o podríamos intentar como las abejas de Machado, sanar las heridas que nos deja este trecho del viaje y obtener frutos del año vivido.

Es característico de los seres humanos el pensamiento reflexivo: pensamos y nos podemos dar cuenta de que estamospensando. Nos enfrentamos ante problemas cuya solución no conocemos y sabemosque si les “echamos pensamiento”, se hallarán soluciones. También es característico de los seres humanos y sólo de ellos, el poder elegir actitudes. Ante una amenaza, ante lo crudo del clima, ante una enfermedad,un animalito sólo puede tener un tipo de respuesta, esto es, no tiene posibilidad de elegir. El ser humano puede elegir una respuesta entre varias. Es el único ser vivo que puede ponerle al mal tiempo buena cara.

El fracaso, lo que salió mal, la pirotecnia que se desintegró en humo, el sueño que no cuajó, nos han dejado una enseñanza. Ponerlo en un baúl y cerrarlo con siete llaves, no cambiará el resultado que lamentamos, y además nos privará de la utilidad que todo evento agradable o desagradable tiene como fuente de experiencia. Si lo intentamos y salió mal, veamos qué podemos aprender. Lo peor hubiera sido no haberlo intentado. Reflexionemos sobre lo que faltó, sobre cómo debimos haber acometido el proyecto, qué no previmos,qué dimos por supuesto, en qué fuimos poco realistas, cuál ayuda no pedimos, cuánta dedicación faltó.

Podemos transformar las dificultades, de circunstancias que nos aplastan, en desafíos que nos llenan de vitalidad. Podemos convertir las dudas que pintan de gris nuestro horizonte en inquietud por aclararlas, de manera que de la penumbra nos movamos hacia la luz y no hacia la oscuridad.De la frustración por lo que no logramos podemos obtener un mejor conocimiento de nuestras limitaciones y su aceptación realista, que no es resignación sino autenticidad. De esa limitación reconocida brotará comprensión para las limitaciones de los demás. La flor que se marchitó puede transmutarse en afán de búsqueda de nuevas flores. La ilusión que abandonamos,en espera atenta de nuevos vientos de ilusión. La pérdida que duele, podríamos irla digiriendo con el desapego que libera, lo mismo que el desapego también podría poner distancia con respecto a las ganancias que a veces nos reatan.

Los éxitos del año son buen alimento para la auto-estima y excelente humus para sembrarlos de buenas expectativas. Del amor recibido, doblegado el narcisismo, brotará abundante amor a entregar. No habremos encontrado durante este año la piedra filosofal, pero sí estaremos asegurando blanca cera y dulce miel para el que viene.

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