Expectativas

Publicado en La Nación el 22 octubre, 2001
Categoría: Artículos
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En las economías de los países, las expectativas juegan un papel importante. Si se piensa que habrá una devaluación fuerte, las empresas y las personas empiezan a accionar, de manera que aun antes de que ocurra lo esperado, el solo hecho de esperarlo, produce efectos reales. Si nos anuncian una rebaja en el precio de algún bienpero tenemos la expectativa deque habrá otras reducciones, no compraremos hoy sino que esperaremos las próximas reducciones. Cuandoel exportador piensa que habrá dificultades para exportar, aplaza sus proyectos, reduce la adquisición de materias primas, deja de contratar personal. Todavía no se reducen las exportaciones, pero la expectativa de que lo hagan, ya estará produciendo efectos reales perjudiciales.

Hay algunas expectativas que nos permiten convivir. Una es la expectativa de cumplimiento que da base a la confianza. Le encargamos algo a alguien y esperamos que lo cumpla. En eso consiste tener confianza. O le confiamos algo a alguien y esperamos que sea leal. Y otra que es muy básica: nos intercambiamos mensajes, con la expectativa de que nos estén diciendo la verdad. Cuán costosa sería la convivencia si a cada afirmación de nuestro interlocutor tuviéramos que someterla a prueba para ver si es verdadera.

La persona madura tiene expectativas razonables. Lo que se denomina experiencia, es en parte la capacidad de saber qué se puede esperar y qué no y eso permite transitar por la realidad con la conciencia de que hay incertidumbre pero que muchas cosas son predecibles. De niños teníamos temores de que algo catastrófico podría ocurrir. Como adultos, sabemos cuáles cosas no esperar, aunque de pronto ocurre lo inesperado y conmueve toda nuestra manera de relacionarnos con el mundo. En este periódico, el pasado martes se menciona la inexperiencia que tienen los presidentes y gerentes de empresas con respecto a una situación como la que se está viviendo en los Estados Unidos. Se dice que esta situación no se puede comparar niconla Segunda Guerra Mundial.Después de lo que ha ocurrido, deberá pasar algún tiempo antes de que se vuelva a tener expectativas positivas. Es algo análogo a lo que sucede en estos países sísmicos, que cuando ocurre un enjambre de temblores, suspendemos la expectativa de que el suelo siempre esté quieto y empezamos ante cualquier vibración a pensar que tiembla de nuevo. Temporalmente desparece la expectativa de estabilidad del suelo, hasta que la lejanía de los temblores nos devuelve la vieja confianza.

Cuanto más pronto podamos volver a esperar que las cosas mejorarán, más pronto eliminaremos la influencia que las expectativas tienen sobre la realidad. Aunque esto no es un ejercicio de sugestión. No se trata de esperar insensatamente que las cosas van a mejorar. Las expectativas fantasiosas son una manifestación de inmadurez. Quienes compran lotería saben que tienen una posibilidad de ganar y muchas de no ganar, pero no es extraño encontrar personas que hacen planes cuyo éxito depende de expectativas tan improbables como pegar la lotería.

En un antiguo libro de economía, para ilustrar el fenómeno del crecimiento económico, del buen ambiente para los negocios se decía que era semejante a ircabalgando sobre un tigre. Mientras vamos encaramados sobre él, todo va muy bien. El problema es bajarse, porque entonces nos come el tigre.

Podríamos seguir adelante como si nada hubiera ocurrido. O podríamos paralizarnos hasta que se aclaren los nublados del día. O echar a andar cautelosamente amparados en la sabiduría popular que dice que no hay mal que dure cien años y que Dios aprieta pero no ahoga.

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