Timidez

Publicado en La Nación el 20 noviembre, 2000
Categoría: Artículos
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Se pueden observar en las reuniones personas más locuaces que otras. Algunos de los ”silenciosos” lo son por timidez. Les cuesta pedir la palabra. Les pone ansiosos disponer de un tiempo ante el grupo y sentirse escuchados.Todo coordinador de grupos (jefe, presidente de una junta directiva) tiene que saber hacerlos participar. Desde luego la peor forma es pedirles que hablen o aludirlos diciéndoles “Vos que estás tan silencioso, qué opinás” . Algunos recomiendan plantearles de tiempo en tiempo las tesis que están en el tapete y preguntarles cuál es su posición . Algunos “silenciosos”, aprovechan muy bien su silencio y van desarrollando un discurso interno. Cuando son interpelados, ponen al servicio del grupo, todo lo que han venido armando en su interior. El silencio de algunos es ausencia. El de otros es elaboración interna.

En el libro de David Keirsey y Marilyn Bates “Please understand me” se hace una tipología del carácter y el temperamento. No se habla ahí de timidez, pero cuando se señala a los introvertidos y a los extrovertidos, podríamos sentir que hay cosas útiles sobre la timidez. Las definiciones de ambos rasgos, ilustran lo relacionado con la timidez. Existen personas para las cuales el trato con los demás, los llena de energía. Los autores las llaman extrovertidos . Otros en cambio encuentran su fuente de energía en la soledad y en el recogimiento sobre sí mismos. Son los introvertidos. Los rasgos que caracterizan a las personas extrovertidasson, entre otros, la sociabilidad, la interacción, el sostener muchas relaciones, el interés en eventos externos. Los introvertidos en cambio, se caracterizan por su sentido de territorialidad, por las limitadas relaciones, por un marcado interés en sus reacciones internas .

La timidez es un inconveniente para algunas cosas que están muy de moda, como el establecimiento de alianzas o el trabajo en equipo. Sin embargo, quienes organizan procesos de trabajo no se pueden dar el lujo de perder los aportes del tímido, aunque sean difíciles de obtener. Un equipo se puede beneficiar del trabajo de análisis que una persona haga en solitario si luego escribe un memorandum y lo reparte a los otros miembros. No es una regla, pero como dice el pueblo, “quien mucho habla mucho yerra”, de tal manera que a quien habla poco deberíamos aprovecharlo para hacer esos trabajos que requieren de concentración y sosiego. He visto personas tímidas que con gran frecuencia señalan los puntos críticos que a todos los demás se les habían pasado por alto. Tenemos que cuestionar el estereotipo de que la ejecutividad es inseparable de la locuacidad , de la hiperactividad, de la extroversión.

Drucker ha dicho en un libro reciente que se ha invertido mucha energía en corregir las debilidades -por ejemplo la timidez-y que ya es hora de invertir energía en determinar para qué emprendimientos sirven nuestras fortalezas.El enfoque sobre la timidez podría ser negativo y a mi juicio infructuoso, si nos preocupamos de cómo hacer que la persona tímida deje de serlo. En cambio, deberíamos preocuparnos por sacarle provecho a las características concomitantes de la timidez.

Los procesos de trabajo grupal son muy verbales. Pero no hay que olvidar que existen otros roles valiosos en un equipo. Por ejemplo las funciones de “nutrición” del grupo, consistentes en asentir, apoyar ideas, subrayar lo que parece importante, hacer preguntas, ir dando señales corporales de interés, de entusiasmo, de aliento a los demás , poner notas de buen humor, reir de las notas de humor que otros aportan.Los solistas reciben mucha atención, pero todos en el coro contribuyen a la buena ejecución .

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