Para dónde vamos

Publicado en La Nación el 4 septiembre, 2000
Categoría: Desarrollo
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La vida de una persona puede ser visualizada como un conjunto de caminos, con sus bifurcaciones, sus calles ciegas, sus curvas que se arrollan sobre sí mismas para devolvernos al mismo sitio. Una persona adolescente entra a trabajar a una empresa le asignan un puesto, generalmente muy simple ¿ Para dónde va ? ¿ Cuál es su futuro aquí ? Igual ocurre con la universitaria joven que se sentó tímidamente en la primera fila del aula en un día de marzo -cuando las clases empezaban sólo en marzo- . Si de algo había certeza es de que no se quedaría ahí. Pero concentrados en el evento cotidiano, no nos deteníamos a pensar a dónde iría a parar . Sabemos que todos tenemos futuro, pero pocas veces hacemos el esfuerzo por imaginarlo, quizá porque es totalmente impredecible.

Se atribuye a Napoleón la frase de que cada recluta lleva en su mochila un bastón de mariscal y esto resulta llamativo y hasta enternecedor, cuando miramos las fotografías de las personas que han descollado a la vista de todos, en los campos científico, empresarial, académico, político, eclesiástico.

Maslow señala que una de nuestras necesidades de más alta jerarquía es la de auto-realizarnos. Esto consiste en llegar a ser lo que hemos de ser . Si trabajamos como vendedores, y pensamos que llegar a gerentes de mercadeo es llegar a ser lo que hemos de ser, estamos limitando nuestro potencial. La auto-realización en este caso podría consistir parcialmente en llegar a ser gerente de mercadeo como ocupación, pero hay otro incontable número de facetas que tenemos que desarrollar para alcanzar el potencial: ¿ Cómo seremos en nuestro trato interpersonal ?, ¿ Qué seremos para nuestra familia y para la comunidad ?, ¿ Qué sensibilidad artística tendremos y cómo la expresaremos ?. ¿ Cómo expresaremos nuestra relación con la verdad ? ¿ La admiraremos como estudiosos, o nos desentenderemos de ella, o la buscaremos como científicos ? . ¿ Cuál será nuestra posición espiritual, nuestra noción de trascendencia y nuestra relación con lo trascendente ? ¿ Cuál nuestra actitud ante el bien ? ¿ Lo miraremos como algo que los demás tienen que hacernos, o que es grato ver hacer a otros, o tendremos una cierta militancia al lado de lo que consideramos bueno ?

El mercado, o dicho de manera simplista, lo económico, por ser muy eficiente como instrumento, se nos ha ido colando por todas las rendijas de nuestra vida, con una presencia tal que observamos a muchas personas vivir como si fueran seres para el mercado y no seres para la vida. Somos seres para la vida quienes a través de una participación ventajosa en el mercado logran potenciarse para vivir con mayor plenitud . El mercado, convertido en fin, nos hace vivir vidas chatas. Por ejemplo, la jovencita que transita su camino por el colegio pensando que su finalidad en el mundo es llegar a ser ingeniera química, se pierde algo en el camino. Es como si hiciéramos un viaje pensando como destino solamente en las quince ciudades más visitadas por los turistas . Nos perderíamos el resto del mundo.

La auto-realización de Maslow es invisible. No la podemos ver ni en la expresión ni en las posesiones. Tampoco es comparable: tan autorrealizado puede estar el premio nobel en física, como el monje contemplativo o la abuela que atiende con esfuerzo a su familia . Es dinámica: se puede ser joven auto-realizado y adulto maduro con potencialidades excedentes. El mayor acto de fidelidad a sí mismo, consiste en pastorear ese potencial siempre presente, con realismo e ilusión. El realismo de saber lo que somos y la ilusión de que podrían abrirse a nuestros pies, tramos del camino que no podemos ni siquiera imaginar.

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