Trabajo en equipo

Publicado en La Nación el 19 junio, 2000
Categoría: Artículos
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Cuentan que un burócrata fue al campo y se encontró un campesino que estaba arando un campo con un mulo vendado. Según ara, va gritando: ¡Juancho, Pepe, Quincho, Beto ! . ¿ Por qué ese mulo tiene cuatro nombres? Pregunta el burócrata. No -contestó el campesino – él es Pepe, pero llamo a los demás para que crea que está trabajando con otros. El burócrata regresó a la ciudad con esa idea e inventó el comité .

En los comités y en muchos equipos, el número de participantes no necesariamente coincide con el número de los que trabajan. Por eso y otras cosas, en algunas instituciones y empresas, encargarle algo a un comité es darle un “entierro de primera clase”. Cuando no se quiere llevar adelante una iniciativa pero no se quiere pasar por el mal rato de decirle que no, se nombra un comité que se encargue de ella.

Un comité es un equipo, sólo que el concepto de trabajo en equipo tiene hoy mejor prensa que el de comité . Se piensa – y frecuentemente con razón – que en el comité se diluye la responsabilidad, lo cual también puede ocurrir en un equipo. Con la diferencia de que en los últimos años se ha dedicado gran atención al trabajo en equipo, de manera que cuando a alguien lo nombran miembro de un equipo parece como que rige su comportamiento con reglas distintas a las que gobiernan el trabajo en un comité. Exagerando, podríamos decir que denominamos equipo a los grupos de los cuales esperamos resultados y comité a aquéllos de los cuales no esperamos resultados.

El valor del trabajo en equipo está en la sinergia que se pueda producir entre los miembros. Si la suma de resultados del trabajo de cinco personas que trabajan separadamente es cien y los resultados de su trabajo cuando trabajan en equipo es 120, decimos que hay una sinergia positiva en el equipo. Entonces la creación del equipo es ventajosa. Pero también puede ocurrir que haya una sinergia negativa y entonces el equipo no tiene razón de existir.

Una de las dificultades mayores del trabajo en equipo es que las personas que tienen una orientación individualista hacia los resultados, se sienten mal cuando los resultados de sus esfuerzos no pueden ser identificados dentro del producto del equipo. Pero según los procesos de producción se hacen más complejos, se reduce la posibilidad de identificar la contribución de cada uno en el producto grupal.

Cuando hay que pintar los vehículos de la empresa, una persona puede atribuirse todo el mérito por lo bien que quedaron. En cambio cuando se reúnen ejecutivos de varios departamentos para determinar cuáles son los rasgos que deberíamos exigir en las personas que en el futuro ingresarán al servicio de la empresa, nadie puede atribuirse las palmas por el buen trabajo realizado. Esto no quiere decir que dentro del equipo no se pueda reconocer a cada uno de los miembros, la forma en que ha contribuido al resultado final.

Pero el resultado del trabajo de un equipo se parece más a un compuesto químico que a una mezcla.

En una mezcla de arroz y frijoles, se puede distinguir cuál es el arroz aportado por fulanito. Pero en un compuesto químico, por ejemplo el acetileno, no se puede distinguir el carburo de calcio y el agua que entraron en su elaboración, porque ambos transformaron su naturaleza.

En un buen equipo, lo que un miembro aporta, transforma su naturaleza gracias a la participación de los otros miembros. Esto nos lleva a afirmar que el “vedettismo”, o sea, pretender ser muy visible y muy reconocido, es un enemigo del trabajo en equipo. Siempre he creído que el principio ético principal del trabajo en equipo tiene mucho que ver con la disposición a trabajar ocultamente, a hacer las cosas no por las consecuencias individuales beneficiosas que se pueden obtener, sino por una especie de abnegación según la cual, lo que se quiere es el éxito del equipo.

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