Resolución natural de problemas

Publicado en La Nación el 3 abril, 2000
Categoría: Artículos
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Es más juicioso evitar un problema que resolverlo. Y es más juicioso resolverlo con el mínimo esfuerzo que haciendo un gran despliegue de acción. La vistosidad en la resolución de problemas no es juiciosa. Es preferible una solución que no se note . Dice Ackoff que una buena manera de trazar un camino es poner a un burro en un punto y hacerlo ponerse en marcha. El burro siempre escogerá el camino más viable en cuanto a pendientes. Quienes cortan árboles, saben dónde hacer el corte para que el peso del árbol lo conduzca en la dirección en que quieren que caiga .

Antes del descubrimiento de los antibióticos, lo que generalmente hacían los médicos era hacer más llevaderas las dolencias. El antibiótico permitió intervenciones más radicales en el proceso de la enfermedad. Aún hoy, con tanto progreso médico, se dice humorísticamente que una gripe sin medicación dura una semana y con medicación, dura siete días.

Algunos problemas tienen una dinámica natural de la cual podemos aprovecharnos para su solución. Si vemos una gripe como un problema, su dinámica natural nos dice que se quita sola, pero que se hace más llevadera si la tratamos con líquidos, aspirinas y descanso. Recibí entrenamiento con un experto en resolución de conflictos interpersonales cuyo método consistía en facilitar el proceso de que las partes aceptaran que tenían un conflicto y lo pusieran sobre la mesa. De ahí en adelante, decía que no tenía nada que hacer porque los contendientes saben cuál es el camino a seguir porque han venido resolviendo conflictos desde que tenían tres años. Su enfoque sostiene que lo que impide la solución de un conflicto es el no querer aceptar que existe, pero una vez que se lo acepta y se comparte esa noción, el conflicto se resuelve solo. Esto podría afirmarse también de problemas individuales como el alcoholismo, en los cuales la parte más difícil de la solución es que quienes lo padecen, lo acepten como problema.

;En la metodología denominada de investigación-acción, a los grupos – personal de una empresa, miembros de una comunidad – no se les entrega un diagnóstico formulado por una persona experta, sino que se les conduce para que ellos mismos formulen su diagnóstico. De esta manera las soluciones surgen de ellos, encuentran menos resistencia y son más realistas. No se trata de que el grupo se ponga una inyección sino que active sus propias defensas o ponga en marcha procesos de auto-sanidad. Algunos expertos no comulgan con este enfoque porque las intervenciones intrusivas son más notorias desde un punto de vista técnico. La sensatez, en cambio, nos lleva en la dirección de preferir la dieta y el ejercicio a los fármacos.

La naturaleza de los problemas sugiere la decisión. Si queremos cortar una pieza de madera con una cuña, hay que seguir el “hilo” de la madera. Un clavo se puede introducir verticalmente con la cabeza hacia abajo, pero resulta más fácil hacerlo de la manera habitual, con la punta hacia abajo. En el Area de Conservación de Guanacaste está en proceso la restauración del bosque natural que la ganadería extensiva destruyó hace decenas de años. El enfoque no ha sido el de resembrar árboles sino el de dejar la tierra librada a su dinámica natural, lo cual restaura su flora original y lo que es más sorprendente, también su fauna original.

Antes de sacar nuestro atornillador y nuestro alicate y empezar a trastear los distintos componentes de un sistema que no funciona bien, haríamos bien en indagar sobre las posibilidades de auto-corrección, de restauración del equilibrio, que tienen las cosas con las cuales lidiamos. Tan importante como saber cómo y cuando intervenir, es saber cómo y cuándo no intervenir.

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