Aprendizaje informal

Publicado en La Nación el 6 diciembre, 1999
Categoría: Aprendizaje
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La ignorancia es una forma de esclavitud. Aprender es liberarse. En este país el aprender ha sido muy valorado por muchos años, aunque se ven signos en el medio que hacen dudar de si lo que se valora es el saber o el instrumento laboral en el cual se puede convertir parte del saber .Está bien que el saber se busque en parte para aumentar las habilidades que el mercado valora. Pero no debe perderse de vista que el saber que libera, el saber que permite un mayor control sobre las cosas, no es sólo el saber que el mercado valora. Saber cultivar rosas o saber ejecutar un instrumento enriquece a la persona. Quien es capaz de expresar belleza es una persona más desarrollada, con mayor libertad de acción, aunque nunca se dedique a vender cuadros o partituras.

Cuando lo que se aprecia es el saber que se convierte en habilidades profesionales que el mercado valora, se piensa que la única educación valiosa es la formal, porque es necesario asistir a una institución de enseñanza superior para obtener esos saberes que nos convierten en ingeniera, médico o abogada.Pero sucede que lo que un profesional aprende, lo utiliza plenamente sólo durante fracciones de su día. Nadie es abogado o ingenieraa tiempo completo. En cambio durante el resto del tiempo, durante el resto de su vivir,su eficiencia, su satisfacción personal, dependen de otros saberes adquiridos no formalmente. Casi todo lo que se denominan saberes de la inteligencia emocional se adquieren fuera de la educación formal. A esto debemos agregar el hecho de que los saberes formales, los títulos universitarios, van teniendo poco a poco menos valor como ventaja competitiva, en vista de que el número de graduados en cada carrera aumenta velozmente año con año.

Por eso resulta muy llamativo que las personas sigan haciendo muy grandes esfuerzos para cursar estudios formales y en cambio no se den cuenta de que existen múltiples oportunidades de adquirir saberes en su trabajo de todos los días, y en el ocio de todos los días. Normalmente vamos aprendiendo de las percepciones y de las acciones de cada día. Si además nos acostumbráramos a reflexionar sobre esas percepciones y acciones, nuestro aprendizaje sería mayor.

En las empresas llama mucho la atención el afán que algunas personas ponen en terminar su trabajo para marchar a la institución en la cual siguen estudios formales. Ese es un afán saludable. Pero cuando vemos que son las mismas personas que hacen su trabajo de manera rutinaria, sin explorar otras formas de hacerlo, sin salirse del libreto o de la descripción de puestos, pensamos que están desaprovechando una oportunidad de aprendizaje. Vemos personas que tienen un conocimiento limitado de los productos o servicios de los cuales depende el éxito de las empresas en las cuales trabajan. Lejanos están aquéllos días que forman parte del folklorede las empresas ya entradas en años, cuando los jóvenes recién contratados mostraban un gran interés en todo lo que les podían enseñar los veteranos.

Vemos también cómo las empresas están dispuestas a invertir dinero en capacitación, la cual frecuentemente toma la forma de “cursos” útiles pero generales, que por serlo tienen poco contacto con la realidad de la empresa, y cuyos conocimientos tienen una alta probabilidad de no tener suficiente significado para los participantes . Mientras tanto existen enormes brechas en las empresas entre los que tienen más y los que tienen menos conocimiento de las políticas, de los productos, de los clientes, de los procedimientos.No sólo se pueden adquirir conocimientos valiosos en las instituciones de educación formal. La mayor parte de las empresas están necesitando que todas las personas aumenten el conocimiento que tienen de su puesto, del proceso al cual pertenece el puesto y de la forma como puestos y procesoscontribuyena mejorar la competitividad.

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