Sea un buen animal

Publicado en La Nación el 29 noviembre, 1999
Categoría: Artículos
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En su libro sobre los siete hábitos de la gente eficaz cita Covey a un autor que recomienda que en lo social, hay que ser un buen amigo, en lo espiritual, un santo y en lo físico, un buen animal. No somos sólo “software”, no somos sólo cerebro, ni sólo sensibilidad . Somos también un cuerpo que necesita ingerir alimentos, descansar, ejercitarse, igual que los otros animalitos de la naturaleza, aunque a veces deslumbrados por el milagro de la inteligencia reflexiva, la cual no sólo nos permite pensar, sino también pensar sobre nuestra manera de pensar, nos vemos arrastrados por la fantasía de que somos fundamentalmente pensamiento, cerebros que navegan ingrávidos en una solución salina.

En algunos libros sobre buena utilización del tiempo, ahí donde se habla de causas del mal uso del tiempo, se menciona por ejemplo el impacto negativo de un almuerzo muy voluminoso o desbalanceado . Ese desorden nos hace estar medio dormidos y medio despiertos en las primeras horas de trabajo de la tarde, como efecto de lo que se denominala ”marea alcalina”.También se menciona el efecto del desvelo de una noche de fiesta en el trabajo del día siguiente. La resaca o “goma” no sólo es el resultado de la ingestión de bebidas alcohólicas. También de la permanencia en ambientes saturados de humo de tabaco y de la falta de las horas de sueño adecuadas . Se dice también que nuestra capacidad productiva aumenta según sea mejor nuestro acondicionamiento físico.

En el proceso de desarrollo personal no basta con que la razón vaya privando sobre el instinto, como ocurre por ejemplo cuando aprendemos a contar hasta diez, para dejar que la ira se disipe antes de actuar. No basta sólo con educar el intelecto, objetivo visible y predominante de los sistemas formales de educación. Es necesario volver a la educación armónica que se sintetizaba en el lema clásico de “mente sana en cuerpo sano” y que ahora podríamos expresar como ser buenos animales .

El término “higiene” significa tanto conservación de la salud como prevención de la enfermedad. Pero tiene otra acepción que es la de limpieza y aseo. Esta es la más difundida, habiéndonos dejado sin una palabra precisa para algo tan importante como la conservación de la salud.

En algunas empresas se incentiva monetariamente al personal para que bajen de peso, dejen de fumar y hagan más ejercicio . Esto coincide con un movimiento de los últimos años, que ha trasladado el énfasis desde los activos fijos hacia las personas como depositarias de la capacidad de producción . En efecto, en un mundo donde el valor agregado en los productos no proviene principalmente de las materias primas o de las operaciones de manufactura, sino de la innovación, del talento que llevan incorporado, las personas han venido a ser los “activos” más valiosos de las empresas. De aquí, mediante una regla de tres, es fácil entender que las empresas estén dispuestas a incentivar monetariamente la buena salud de su personal .

Los animales no fuman. Ni su organización social les permite disponer de tanta comida y hacer tan poco ejercicio que se conviertan en obesos . Tampoco imaginamosque algún animal podría ver televisión horas enteras comiendo snacks y tomando cerveza. Y en cuanto a la bebida, el año pasado vimos la noticia de que una gran cantidad de pajaritos que habían comido moras fermentadas,habían muerto víctimas de los efectos del alcohol.

El cuerpo supera a las máquinas en cuanto a rendimiento, auto-renovación, versatilidad. Pero sin un mantenimiento adecuado puede ver limitada su eficiencia y su duración . Por algo nos enseñaban en el catecismo que la gula, la embriaguez y la molicie son pecados contra el quinto mandamiento … y contra la eficiencia, diríamos ahora.

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