La esperanza

Publicado en La Nación el 11 octubre, 1999
Categoría: Artículos
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La esperanza es el“estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos”. Cuando se tiene información, se formulan pronósticos. No son predicciones. Son juicios subjetivos de lo que es probable que ocurra. Los hay optimistas y los hay pesimistas. Y hasta se ha dicho que en un grupo que toma decisiones es conveniente que haya personas de uno y otro carácter.

Accionamosen el tiempo presente para obtener resultados futuros. Por eso, los esfuerzos, los recursos empleados, tienen valor real. Los resultados sólo tienen un valor esperado.Ese valor se reduce si lo vemos como poco posible y aumenta si lo vemos como muy posible. Ahorrar, invertir, formarse, desarrollarse entrañan un intercambio de valores presentes por valores esperados. Por eso la imprevisión siempre nos llevará a elegir según la regla de que“vale más pájaro en mano…”

Pandora recibe como regalo de bodas la famosa caja con la advertencia de no abrirla porque en ella están encerradas todas las calamidades. Cuando Pandora la abre, escapan enfermedades y tribulaciones… y en el fondo sólo queda, la esperanza.

Leí un bello pensamiento que dice que la oruga – la etapa precursora de la mariposa – no sabe que se transformará en mariposa. Todo lo que sabe es que está sola, que está oscuro y que está un poco asustada.

Como personas estamos en continuo cambio. ¿No podría ser el temor, la oscuridad, la soledad, una etapa transitoria hacia un estado más pleno? ¿No serán el temor, la oscuridad, la soledad, elementos necesarios para un salto hacia adelante o hacia arriba?

Se dice que para el cambio organizacional, es importante crear la visión de cómo será la situación cuando ya hayamos concluido el proceso de cambio. Es lo que llaman mostrar la luz al final del túnel, entendiendo el proceso de cambio como un túnel un poco oscuro y atemorizante.Tener esperanza no es negar la oscuridad y estrechez del momento presente, sino fortalecer nuestro paso con la visión de la luz que vemos en la lejanía.

Defino la visión, concepto del planeamiento estratégico, como el sueño realizable.Un sueño no es una predicción. Es un anhelo, una aspiración. Si no es coherente con la realidad,es sólo poesía. Puede ser bella pero no es una orientación para la acción. No importan las dificultades y los sacrificios en los que haya que incurrir para alcanzar la visión. Si es realizable es válida como visión. En ese sentido, la visión constituye un concepto relacionado con la esperanza. Pero aparte de ese elemento incluido en los ejercicios de formulación estratégica, poco se habla de esperanza en las empresas.

Algunos recomiendan que antes de hacer por ejemplo un ejercicio físico, visualicemos mentalmente el ejercicio como ya realizado con éxito: si vamos a levantar pesas de 80 libras, en nuestra mente las visualizamos ya por encima de nuestros hombros. Se dice que esa visualización hace más probable el levantamiento.

En todas las acciones que se emprenda, convendría trasladarse mentalmente y morar por unos momentos en el regocijo imaginado de la obra ya realizada. Lo hacen los padres cuando se regocijan imaginando la madurez de sus hijos; el estudiante cuando se visualiza ya graduado; quien prepara un viaje, cuando sueña en la dicha de llegar. Como muchas veces hemos recorrido la metamorfosis entre el reto, la decisión, la ejecución y el resultado,cuando la ansiedad de la decisión y las exigencias de la ejecución nos suman en soledad y oscuridad, busquemos apoyo en la visión del resultado, la mariposa de la acción.

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