Degradación

Publicado en La Nación el 20 septiembre, 1999
Categoría: Desarrollo
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He visto que algunas personas se niegan a apoyar con entusiasmo una nueva práctica, un cambio beneficioso, una herramienta gerencial eficaz, aduciendo que mientras los jefes no se involucren, nada puede hacer el personal del nivel siguiente .

He visto también cómo se utiliza el mal ejemplo que dan los jefes como excusa para no sumarse a esfuerzos de mejoramiento. Los jefes tienen la obligación ética de ser modelo ante el personal que administran. Pero el descuido, la falta de eficiencia de este personal no puede justificarse en la falta de buen ejemplo de los jefes . Existe otra posible reacción constructiva la cual iría en la dirección contraria: como tenemos jefes con tantas deficiencias, tenemos que rendir más para subsanar esas deficiencias . Un buen jefe es una dicha. Pero un mal jefe no es una excusa para el mal desempeño.

¿ Qué es lo que hay en el corazón de quien se siente tentado a bajar su rendimiento porque tiene un jefe descuidado con sus deberes, falto de vigor, con escasos conocimientos ? Creo que todo parte de considerar que el buen desempeño es un sacrificio, algo que cuesta, casi como una obligación que se nos impone. Y desde niños tenemos mucha sensibilidad para detectar la injusticia con la cual se reparten las obligaciones: aceptábamos mejor una obligación cuando se la distribuía “por parejo” a todos los involucrados.

Pero existe otra forma de mirar el buen desempeño. Podríamos considerarlo más bien como un honor, como algo que primero que a la organización nos lo debemos a nosotros mismos. Como una oportunidad de ir más allá en nuestro desarrollo personal. Entonces no estaríamos mirando a aquí y alláen espera de que otros dieran el primer paso .Esta actitud sería desarrollante: independientemente de lo que los demásestén haciendo, cada uno se esfuerza en mejorar su contribución.

Al contrario podríamos denominar “degradación” a un proceso según el cual, anteun elemento negativo, se respondería con un comportamiento destructivo: como el profesor tiene deficiencias , el estudiante no estudia ni hace tareas; como los padres no comprenden al muchacho, él se dedica a vivir desordenadamente;como los vecinos dejan basura en la calle, nosotros también ; como se dice que el alcalde anda en malos manejos, no cumplamos con las ordenanzas municipales. El grupo social pierde vitalidad cuando nos negamos a contribuir hasta que todos “los de arriba” lo estén haciendo. La estabilidad de la salud de un grupo depende de la posibilidad de que las iniciativas de mejoramiento, de desarrollo, partan de cualquier nivel y de que existan muchos colaboradores a prueba de malos jefes, y en el ámbito nacional, muchos ciudadanos a prueba de malos conductores.

Es comprensible que la pérdida de la disposición a contribuir sea una forma de castigar a los jefes o castigar a la organización en la cual encontramos faltantes. Esto ocurre porquenos sentimos vinculados a la entidad, de una cierta forma la amamos, yvemos a los jefes como sus representantes. Entoncesla frustración que nos produce su falta de eficacia, nos lleva a reaccionar, por amor, pero en perjuicio de la organización . En ese sentido esa reacción es semejante a una reacción alérgica: a un sujeto lo pica una avispa y en respuesta sus vías respiratorias se congestionan poniendo en peligro su vida . La reacción del organismo es bien intencionada pero destructiva; constituye un intento de defensa pero perturba aún más la estabilidad que el ataque del insecto. Es claro que podemos castigar al jefedegradándonos, pero eso sería como intentar castigar a un compañero en una lancha, hundiendo la lancha . Finalmente el principal perjudicado de la degradación es cada uno.

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