El sol de Austerlitz

Publicado en La Nación el 26 julio, 1999
Categoría: Artículos
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Los álbumes de fotografías sólo contienen las que evocan momentos gratos, situaciones felices. Creo que a nadie le ocurre conservar fotografías desagradables o evocadoras de episodios que quisiéramos olvidar. En cambio, con el álbum mental de recuerdos somos menos cuidadosos, especialmente a la hora de repasarlo. Hay recuerdos que nos llenan de energía . Nos vemos en ellos victoriosos, productivos, autónomos, realizados. Y por esa razónconstituyen un recurso para alimentarnos cuando hemos de emprender algo importante o cuando algún resultado nos hace perder el vigor.

Hay eventos negativos que hacen que empresas, familias, personas, sientan que se les encoge el espíritu. Cuando los eventos se repiten, el encogimiento es más permanente porque entonces se piensa que se está ante una mala racha, con el agravante de que cuando se cree que algo nos saldrá mal, nos predisponemos a que así sea, en una suerte de profecía que se auto-cumple . Palermo, jugador de la selección argentina, en el último torneo de la Copa América, falló un penal, lo cual le ocurre a cualquiera. Tiempo después fue llamado a tirar un segundo penal. Pensé que sólo una computadora o un robot serían capaces de deshacerse del fresco recuerdo del primer fallo. En efecto, como dicen los muchachos “la voló”, posiblemente porque la sombra de su primer fracaso, le encogió la parte del espíritu de la cual sacamos la efectividad para tirar un penal.Singularmente, hubo otro penal a favor del equipo argentino y ¿ Qué creen ? De nuevo vino Palermo a tirarlo. El resto se adivina: con la sombra de dos sonados fracasos en el mismo partido, el tercer penal lo lanzó el agujero negro que nos queda en el lugar del espíritu cuando éste nos abandona en algunas tristes circunstancias.

Así como opera esta degradación de la efectividad, existe también el desarrollo de la efectividad . Son las buenas rachas. Las vemos en los vendedores que después de una buena semana de ventas, están deseosos de empezar la próxima porque tienen el presagio de que las cosas irán mejor. Enel estudiante que hace cambios en su horario o en su método de estudio y obtiene una calificación mejor que las habituales, y utiliza el regocijo de este evento como fuente de aliento y de entusiasmo para dedicar más tiempo y más atención a la preparación de las próximas pruebas .

Hay eventos que representan marcas de nuestro buen desempeño. Una buena negociación, un proyecto conducido con éxito, una decisión productiva, un cambio fecundo. Conservados en nuestra memoria como referencia, nos sirven como “porristas” cuando en el futuro nos vemos ante situaciones complejas o riesgosas. Si entonces fuimos capaces de lograr aquella marca de desempeño -nos decimos- ahora podemos con confianza acometer este asunto. Como padres, como educadores o como conductores de personas, podemos utilizar esas memorias de éxito para alentar a quienes nos han sido encomendados, a enfrentar los nuevos desafíos con el ánimo sereno y a buscar, como escalera de desarrollo personal, desafíos aún más intensos .

En diciembre de 1805, Napoleón enfrentó a los emperadores de Austria y de Rusia, en la Batalla de Austerlitz. El éxito fue extraordinario y la batalla se convirtió en tal símbolo de éxito que se dice que tiempo después, Napoleón solía arengar a sus tropas antes de entrar en combate, concluyendo con la frase “¡ Soldados, ahí tenéis el sol de Austerlitz ! “ .En los deportes, en nuestro trabajo, en la vida de las naciones, conviene que podamos volver a nuestras propias batallas de Austerlitz , no a fantasear arrogantemente sobre la facilidad con que enfrentaremos el futuro, sino o apreciar con realismo la dificultad del reto, y a darnos cuenta también con realismo de cuáles son nuestros recursos,a partirde lo que hemos sido capaces de lograr en el pasado.

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