Desperdicio energético

Publicado en La Nación el 3 mayo, 1999
Categoría: Artículos
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Hubo una época en que una gaseosa tenía un precio más alto que el mismo volumen de gasolina. Luego vino la primera gran alza de ese combustible y el mundo se fue haciendo más y más sensible a su utilización. Simultáneamente apareció también la preocupación ecológica que introdujo el tema del costo social del transporte: cuando vamos a nuestro trabajo en un automóvil, no sólo incurrimos en el costo de combustible y desgaste del vehículo sino que además le imponemos una carga a la comunidad en forma de desgaste de la carretera y contaminación del medio. Esto sin pensar que por no caminar hacia el lugar de trabajo luego tenemos que dedicar tiempo y dinero a la gimnasia .

Zaleznik, en un libro cuyo título podríamos traducir por “Trabajo efectivo ” se plantea algo que comprobamos continuamente en las empresas . Una parte del trabajo se dedica al alcance de objetivos empresariales o individuales valiosos para la organización . Otra parte se pierde ineficientemente. De la misma manera que un motor sólo puede convertir en movimiento aquella energía que no malgasta en calor producido por la fricción , una persona sólo puede dedicar al verdadero trabajoaquélla que no malgasta .

Se puede malgastar energía en preparar la defensa contra situaciones indeseables que el temor nos hace ver como posibles. Dice Demming que “ la pérdida económica a causa del temor es aterradora. El miedo tiene un precio terriblemente alto. El miedo está en todas partes, despojando a la gente de su orgullo, hiriéndola, privándola de una oportunidad de contribuir a la compañía. Es increíble lo que sucede cuando la gente se libera de las garras del temor . “. También constituye una pérdida de energía el mirar hacia atrás. Lo que no hicimos o lo que hicimos mal, debe generarnos aprendizaje, no una culpabilidad obsesiva. Las empresas con “álbum de malos recuerdos”, donde se recuerda una y otra vez lo que salió mal y se señala a aquellos protagonistas del episodio, pierden energía mirando al pasado en vez de accionar en el presente .– donde reside la felicidad- mirando hacia el futuro, donde están las utilidades y el desarrollo.

Se pierde energía en quejas. Cito -sin saber a quién- que no se trata de quejarse del viento sino de acomodar las velas de manera que podamos aprovecharlo.La queja es un esfuerzo mágico que trata de cambiar la realidad a fuerza de decir lo inadecuada que nos resulta. El trabajo efectivo reconoce que la única forma de cambiar la realidad – y no siempre- es operando sobre ella. También se dedica energía improductiva a la “digestión” de agravios recibidos de compañeros cuya gravedad pudo haber sido menor si hubiera existido la posibilidad de explicar, de ventilar, de poner en contexto . O a lafrustración por aquellas buenas iniciativas que no hemos podido sacar adelante ante la arbitrariedad de los superiores. “Tragar”, receta que se da para evitar males mayores, es una respuesta peligrosa. Si “tragar” fuera digerir y olvidar, tal vez la receta sería buena. Pero todos sabemos que “tragar” es meter en nuestro sistema un cuerpo extraño que a veces se convierte en una memoria de rencor y a veces en úlceras gástricas o hipertensión .

Cantidad de energía se va en“rumiar”lo que consideramos trato injusto o las decisiones que nos afectaron y sobre las cuales no tuvimos participación o sentimos que no fueron objeto de suficiente diálogo. O en fantasear sobre el mal que nos buscan o el bien que nos niegan.

Una cantidad de energía se nos va en cacarear lo que vamos a hacer. Ladrar y morder son dos actos que no se pueden hacer simultáneamente. Si dedicáramos menos energía a ladrar, podríamos dedicar más energía a morder.

El problema está planteado. Busquemos nuestras propias soluciones. Quizá en el futuro podamos compartir algunas .

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