Capitalistas

Publicado en La Nación el 15 febrero, 1999
Categoría: Aprendizaje
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Sin intentar hacer definiciones, podríamos decir que lo que distingue a los capitalistas es que a diferencia de los trabajadores, obtienen ingresos provenientes del hecho de que son propietarios de medios de producción, también llamados bienes de capital. En el pasado, los trabajadores recibían ingresos provenientes solamente de su trabajo, que en los albores del capitalismo, equivalía a decir, de su fuerza muscular . El trabajador que iba a la fábrica, sólo llevaba la energía de lo que había comido ayer. El capitalista era el dueño de todos los medios con los cuales se realizaba la producción .

Pero los tiempos han cambiado y cuando por las mañanas vemos llegar a los trabajadores a las empresas, ya casi ninguno viene solamente con las energías que va a entregar en la jornada. La mayoría viene también con unos conocimientos sin los cuales su contribución no sería lo que es. Estamos en la época del trabajo conocimiento. Ya casi no hay trabajadores manuales. Lo que hay es trabajadores del conocimiento.

La inversión, según los libros de texto es adición de capacidad de producción. Si se adquiere untelar, si se compra un tractor, si se drena un terreno y se lo habilita para la agricultura, se está haciendo una inversión. Sólo los capitalistas hacían inversiones. Hasta ahora en que también los trabajadores hacen inversiones, cuando hacen adiciones a su capacidad de producción. ¿Qué es entrenarse, aprender, adquirir destrezas, si no aumentar la capacidad de producción? El estudiante que va a hacer una carrera universitaria, en la mayoría de los casos, lo hace para tener mayor capacidad de producción. Y esa inversión está tan sujeta a cálculos de rentabilidad, como la del capitalista que analiza si le conviene o no renovar el equipo de su fábrica.

Pienso que cuando trabajamos y recibimos una remuneración, muchas veces olvidamos que el trabajo también nos da la oportunidad de aumentar nuestra capacidad de producción. El mejor artesano o el mejor abogado, si no tuviera materia en la cual aplicar sus conocimientos y destrezas, se quedaría estático en su capacidad de producción. En ese sentido, trabajar nos da la oportunidad de aumentar nuestro capital, nuestra capacidad de producción. Con una característica muy interesante y es que antes,a los pocos obreros que eran dueños de sus medios de producción,los veíamos trasladarse con dificultad, cargados por sus cajas de herramientas. Hoy, en cambio, al experto en sistemas informáticos, o al entendido en mercadeo, o al tornero de precisión,lo vemos desplazarse de un puesto a otro, de un nivel a otro, portando su capacidad de producción discretamente escondida en sus neuronas.

Conviene entonces, para fortalecer este capitalismo individual tener una actitud ante el trabajo, según la cual, en vez de arrugarle la cara a los encargos difíciles, veamos en ellos la oportunidad que nos ofrecen de aprender, de inventar formas de lidiar con ellos, de templar nuestras habilidades a niveles que antes del reto no conocíamos. Conviene también mirar el aprendizaje, formal o no formal, como una manera de incrementar el capital, lo cual nos ayudaría a aclarar una confusión entre conocimiento y títulos que se ha hecho evidente en los últimos años: un título no es capacidad productiva; la capacidad productiva está en los conocimientos. Y la más valiosa de las inversiones, por su efecto multiplicador, es aprender a aprender. Como trabajadores podríamos considerarnos explotados cuando el trabajo que realizamos no ofrece oportunidades de desarrollo, cuando después de haberlo hecho varios años poco hemos aprendido. Por eso muchos, no sólo buscan una buena remuneración, sino trabajos desafiantes y por ello desarrollantes. Ofrecer resultados con cuentagotas o no querer hacer más quelo que está en la descripción del puesto,es ponerle freno al aumento de nuestro capital personal.

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