Estar plenamente

Publicado en La Nación el 11 enero, 1999
Categoría: Artículos
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Un profesor usaba la expresión “estar de cuerpo presente” para aquellos estudiantes que tenían posición y mirada atenta, pero que estaban en clase con el alma ausente .Otros guardan menos la compostura y dejan ver en su mirada que no están ahí, que vagan en un soñar despiertos.Discutiendo sobre el diseño de una planta industrial, un experto me decía que no debían construirse ventanas sino tragaluces, para que los trabajadores no pudieran mirar lo atractivo del campo en un día luminoso y así no valoraran negativamente el estar trabajando, en vez de poder andarse paseando por los alrededores.No estoy de acuerdo con su solución porque creo que la vida es más valiosa que el trabajo, así como el cuerpo es más valioso que el vestido. Pero sí estoy de acuerdo en que sin una disciplina de la atención, nuestra eficiencia baja cuando el alma se nos escapa por la ventana .

Una persona se puede evadir de la realidad hacia el “allá”. Eso ocurre por ejemplo cuando estando en la oficina anhela estar en la playa. O se puede fugar hacia el “entonces”, como cuando en vez de estar plenamente en el ahora, se pone a pensar en cómo debió haber hecho algo que hizo hace cinco años o en lo que tiene que hacer la semana entrante. Cuando estamos en una presa de tránsito, siempre queremos estar más allá o que fuera más temprano. Eso produce stress, un stress desconocido en la era pre-automovilística, porque cuando el hombre viajaba con tracción animal, aceptaba la velocidad a la cual marchaba su caballo.Aceptar las presas de tránsito es un gran ejercicio para la atención. Es estar en la presa sin querer estar en otra parte .

El contacto con las cosas tiene que ser completo, fuerte. Si el contacto es débil nuestro querer no es pleno. Es estar queriendo sin querer realmente. Los maestros en la escuela nos pedían concentrarnos; estar con los cinco sentidos. Tenían conocimiento de que la mente se puede aplicar como haz de luz focalizado o se puede aplicar como difusa penumbra que no acaba de iluminar los objetos a los cuales se aplica .Hemos visto al estudiante y al trabajador aplicarse a su actividad sin energíacomo si lo importante fueran las horas dedicadas al estudio o al trabajo y no los resultados. Guitton invoca en cambio la forma como se ejercita a una tropa: en la actividad, actividad extrema. En el reposo, reposo total. Es preferible una hora intensa de investigación o de estudio o de trabajo, que varias horas de “turbio en turbio” como decía el Quijote .

La acción ha de ser apasionada. La racionalidad debería quedarse para la preparación de la acción. Una vez puesta la mano en el arado, no hay que mirar hacia atrás . En la acción apasionada deberíamos perder concienciade lo que estamos haciendo. Cuando se es espectador de la propia acción, la acción es tentativa, no es apasionada. Usamos poco la palabra “embeberse” a pesar de que tiene once acepciones. Una de ellas es quedarse absorto. Otra, entregarse con vivo interés a una tarea, sumergirse en ella. Se dice que un trabajo realizado con esa atención, no cansa, sino que más bien descansa . Creo que ciertas manualidades conducen a ella, tal vez por alguna conexión neurológica específica entre la mano y el cerebro. De hecho, hablamos de realidad tangible, lo cual podría interpretarse como que la realidad que percibimos con mayor atención, es la que podemos tocar .

Concentrarse, poner atención,no es lo mismo que estar atento. Desde el momento en que nos esforzamos por estar atentos, ya la atención no es plácida, como sí lo es cuando no hay ansiedad, cuando hay gusto por lo que se hace. Alguien decía: búscate un trabajo que te guste y así nunca sentirás que has trabajado. Si al elegir ocupaciónconsultáramos más a nuestros gustos y un poco menos al mercado, estaríamos en camino.

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