Propósitos

Publicado en La Nación el 21 diciembre, 1998
Categoría: Convivencia
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Todo resultado arranca de un valor. Un valor es algo que consideramos deseable. Lo deseable mueve a alcanzarlo. Aunque las uvas estaban verdes, la zorra se sentía movida a alcanzarlasporque le eran deseables.No es excepcional querer lo deseable. La aspiración hacia lo deseable es como una intención. Las intenciones no nos salvan. De hecho se dice que el camino de la perdición está empedrado de buenas intenciones.

Para no quedarnos solamente contemplando el valor, hay que traducirlo en objetivos. Un objetivo es la expresión particular de lo que se desea lograr. Es el valor que se concreta en la persona, en el aquí y el ahora.No cualquier objetivo es válido. Tienen que ser realistas: así como no se le pueden pedir peras al olmo, no se ha de intentar lograr objetivos para cuyo logro no existan oportunidades o para cuyo alcance no se cuente con las condiciones necesarias. Sólo se puede aspirar a lo posible. Aspirar a lo imposible está bien a la hora de la poesía, pero no a la hora de la acción.

El valor lleva al objetivo. El objetivo está a medio camino entre el pensamiento y la acción. El valor es pura idea. El objetivo es la forma en que la realidad de la acción se conecta con lo que consideramos bueno. El pensamiento es de tal naturaleza diferente a la acción, que se requiere una transición entre el uno y la otra. Mientras estemos sólo sintiéndonos atraídos por lo deseable, no realizaremos ninguna acción y no alcanzaremos lo deseable. Se puede aspirar a lo deseable y aún señalar los objetivos, en estado de inacción. Y una buena lista de objetivos lo único que asegura es que se ha pensado en lo deseable y no que se lo alcanzará.

La transición entre objetivosy resultados, es el propósito. Todavía no es acción, pero ya no es sólo aspiración. El propósito es el objetivo con los pies en la tierra. El propósito ya tiene un componente muy cercano a la acción, el cual es la resolución. La resolución no es todavía la acción, pero es el objetivo que ha convocado la adrenalina,es el espíritu de lo deseable respaldado por la bioquímica de las hormonas.

Los pies con los cuales ponemos de pie el objetivo responden a las preguntas de cuándo y cómo. En el momento en que nos respondemos a la pregunta sobrecuándo y cómo vamos a accionar estamos en marcha hacia el logro de resultados.Cuanto menos claridad haya sobre cómo lo lograremos, menos probabilidades de obtener resultados. Las acciones tienen que ser pocas y simples. Cuanto menos precisión tengamos en cuanto a cuándo vamos a accionar, menor la probabilidad de obtener resultados. Si al preguntarnos cuándo, respondemos “un día de estos” o “el día menos pensado” o “más adelante” o “en cuanto me lo proponga”, podemos estar seguros de que no obtendremos resultados. Un autor recomienda que a los propósitos quese hacendurante los fines de semana, haríamos bien en denominarlos “propósitos para el lunes a las 7 de la mañana “. Los demás, los que sean para después, es muy probable que se queden en el camino.

Al final del año, conviene repasar lo que consideramos deseable en función de los clientes, la competencia, las relaciones familiares, la capacidad productiva, el mejoramiento de las destrezas, la armonía de nuestra naturaleza física, las relaciones con lo trascendente. Luego habría que transformar esos valores en objetivos, en expresiones simples de lo que queremos lograr. Y finalmente convertirlos en propósitos específicos los cuales han de indicar con claridadlas acciones que desplegaremos y cuándo vamos a desplegarlas … cuanto más pronto, mejor .

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