Andar en bicicleta

Publicado en La Nación el 23 noviembre, 1998
Categoría: Cambio
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“Epoca de cambio o cambio de época”. “Soplan vientos de cambio”. “Nos va a dejar el tren del cambio”. “O cambiamos o nos cambian”. Estos últimos años han visto un intenso germinar de frases, imágenes, ideas relacionadas con el cambio. Y la verdad es que siempre las personas, las empresas, los países han enfrentado la necesidad y las dificultades del cambio.

Aprender es cambiar. Crecer es cambiar. Madurar es cambiar. Mas cuando hablamos de cambio, así en abstracto, nos cuesta extraer lo que tenemos sabido sobre nuestras experiencias concretas de cambio. Tomemos por ejemplo un cambio que la mayoría hemos experimentado y que fue el aprender a andar en bicicleta, acción que fue tan importante, que debería existir un verbo específico para designarla acción, de la misma manera que existe para otras formas de locomoción: reptar, volar, nadar, caminar, saltar .

La dimensión cuantitativa del andar en bicicleta está clara: en el tiempo en que caminando recorremos cien metros, en bicicleta posiblemente recorremos quinientos y en cuanto a la energía invertida , el factor multiplicador debe ser aún mayor. Por otra parte, la bicicleta no es solamente un medio de locomoción sino que da acceso también a una forma de vida, a amistades, a deportes, a formas de sociabilización diferente. Posiblemente por eso pusimos tanto empeño en incorporar ese difícil cambio.Porque aprender a andar en bicicleta no es sencillo. Toma su tiempo. Produce sustos yescoriaciones. Hay que saber manejar el temor, el desánimo, la frustración .

En la empresa encontramos con frecuencia claridad sobre la necesidad de un cambio determinado. Por así decirlo, hay empresas que andan a pie y sienten la necesidad de andar en bicicleta. En algunas, se cuenta con un método para cambiar y con disposición a intentarlo. Pero de lo que más se carece según lo he podido observar una y otra vez, es de la perseverancia en los esfuerzos de cambio. Es sencillo dar por iniciado un esfuerzo de cambio, pero muy difícil sostenerlo.

Una de las fantasías que perturban nuestro accionar es la de que se puede “soplar y hacer botellas”. Cuando vemos a un artesano del vidrio tomando el trozo de vidrio fundido en el extremo de su caña y empezar a soplar y a rotarla, nos maravilla ver cómo se va formando el vaso o la botella y fascinados suponemos fácil la tarea, hasta que el dicho prudente nos recuerda que “no todo es soplar y hacer botellas”. De igual forma empresasy personas deberían saber que no basta con saber que hay que cambiar, ni siquiera con tener claro cuál es el camino del cambio, sino que se necesita una dosis de perseverancia para sostener el proceso ante los embates de la duda, la dificultad, el tedio, la esterilidad, las críticas.

Se puede pensar mucho sobre los mejores métodos para llevar adelante un cambio. Hoy conocemos muchas cosas sobre cómo lograr cambios en las empresas. Y también se conoce mucho sobre cómo lograr cambios en las personas. Pero todo este conocimiento, si bien hace más efectivas las gestiones de cambio, no les quita su dificultad, porque esos conocimientos sirven para clarificar, no para anestesiar. No se puede intentar cambiar a troche y moche, pero aunque el esfuerzo sea ordenado, cambiar siempre será arduo y a menudo doloroso. Por eso, habremos hecho un gran progreso si ahora que el conceptose ha puesto de moda, nos preparamos para lo que todo proceso de cambio demanda de la organización y de cada uno individualmente. Y una forma concreta de prepararnos es estar convencidos de que tenemos que dedicarle al menos la energía, la disposición, el entusiasmo, la fortaleza y la valentía que le dedicamos en su momento a aprender a andar en bicicleta.

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