Los de arriba

Publicado en La Nación el 16 noviembre, 1998
Categoría: Contribución
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Jack Welch, arquitecto del cambio en la nueva General Electric,en una oportunidad mandó a colocar en todas las instalaciones de la empresa,la frase “los de arriba”, con un símbolo de prohibición como los que se utilizan para señalar dónde es prohibido parquear.El mensaje, como todo buen mensaje simbólico, necesita muchas palabras para explicarlo y puede dar lugar a muchas interpretaciones. Aquí van mis palabras y mis interpretaciones.

En las empresas, cuando se pide a sus distintos miembros señalar qué cosas deberían mejorarse, hay una marcada tendencia a señalar lo que deberían cambiar quienes ocupan niveles superiores: los obreros señalan lo que deberían cambiar los capataces, los capataces se refieren al gerente de producción, los gerentes funcionales al gerente general y el equipo gerencial a la junta directiva . Esto siempre me recuerda lo que salen comentando algunas personas, después de un buen sermón dominical: lástima que no vino fulanito o fulanitaporque a ellos sí que les hace falta lo que dijo el padre .Siempre la paja en el ojo ajeno . Kennedy en su discurso de toma de posesión, dejó en la historia aquel desafío de preguntarnos qué es lo que cada uno puede hacer por el país, en vez de qué es lo que el país puede hacer por cada uno. Supongo que en la empresa de Welch, las personas empezaron a preguntarse lo que cada uno debería mejorar, en vez de dedicar esa energía a idealizar cómo deberían ser los demás para que la empresa cambiara .

Llama la atención escuchar en los buses, en las reuniones, en las sodas universitarias, la claridad con la cual trabajadores, empresarios, estudiantes, saben qué es lo que debería hacer el presidente de la república, o cualquiera de sus ministros, y que al decirlo de manera rotunda, lo hacen con una energía que quizá sería mejor aplicarla a mejorar un poco la puntualidad, la condición física o la seriedad en el trabajo de cada uno. Le energía que se dedica a ladrar, se le sustrae al morder. La energía utilizada en decirle al otro cómo debe hacer, se la sustraemos a mejorar lo que cada uno podría mejorar .

Tiene mucha sabiduría una frase que exhiben algunos ecologistas : Piense globalmente. Actúe localmente.Contribuye más al equilibrio ecológico reducir el uso de bolsas plásticas que suscribirun manifiesto en defensa de la ballena azul o deltigre de bengala .

Decir es fácil. Idealizar es fácil y además, cuanto más elevada la idealización, más ufanos estaremos, sintiendoque esa idealización es una medida de nuestro valor o de nuestra profundidad.Hacer,en cambio, es muy difícil. Es más fácil en un arranque dar la vida por una idea, que vivir la vida, día a día, dando testimonio de esa idea .

La democracia, exige responsabilidad. Responsabilidad que no se descarga en el acto de votar, sino que debe ejercerse todo el tiempo en la forma de participación en instancias de pensamiento crítico, de control, de generación de ideas . Pensar que lo que anda mal en el país son “los de arriba” es simplificar el problema . Permitir que unos se conviertan en exclusivos profesionales de la política, es eludir la responsabilidad .

En un libro escolar leíamos sobre un niño holandés que vio salir un hilito de agua de un dique y lo tapó con la mano toda la noche hasta que llegaron a auxiliarlo. ¿ Estaremos, en la empresa y en el país, dispuestos, cada uno, a hacer sacrificios personales como ese ? ¿ O preferimos escribir manifiestos sobre lo mal confeccionado que estuvo el dique, o sobre la trampa que nos hizo el proveedor de materiales ?¿ O vamos a esperar a que “los de arriba” solucionen el problema, mientras vemos cómo el hilo de agua se convierte en un torrente que erosiona el dique ?

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