A nivel de basureros

Publicado en La Nación el 26 octubre, 1998
Categoría: Cambio
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Decíamos la semana pasada que si tenemos que mover un pesado obstáculo, podemos recurrir a la palanca. Que con la palanca y elpunto de apoyo adecuados, obtendremos lo que deseamos.Eso ocurre con el cambio. Si dejamos el cambio en la pura formulación de deseos, nada cambiará. Para que algo cambie es necesario saber a qué nivel hacer la gestión de cambio. Y toda gestión de cambio tiene quecrear unas razones para que la gente cambie y eliminar lo que obstaculiza ese propósito.

Supongamos que alguien que tiene sueño pesado, necesita cambiar su hora de levantarse. La palanca adecuada es un reloj despertador ruidoso. Si esa persona es de las que saben apagarlo sin despertarse, tendrá que ubicarlo fuera del alcance de la mano … y en último caso, el mejor automatismo sería colocarlo cerca del más gruñón de sus parientes, quien sin duda lo hará levantarse a fuerza de improperios .

Conocí una empresa en la cual el gerente de producción tuvo la buena idea de ofrecerle a un grupo de trabajadores cuyo trabajo era totalmente independiente del de los demás, que diariamente, cuando cumplieran con una cuota de producción más bien alta,se podían ir para su casa.Me decía que nunca había visto una productividad más alta, sin duda porque los trabajadores valoraban muchísimo el tiempo que lograban liberar al trabajar con firmeza durante todo el día.

¿ Por qué nadie tiene que estar vigilando a un vendedorque es remunerado mediante un buen sistema de comisiones ? Porque su propio interés lo hace trabajar más horas, innovar su técnica, servir mejor a sus clientes .Al contrario, si las sanciones por no cumplir las obligaciones tributarias son muy débiles, los contribuyentes pueden jugar una lotería: tal vez no lo “agarren”, pero si lo “agarran”, paga con lo que se ha economizado en otros años. ¿O por qué se va a esforzar extraordinariamente el empleado que se considera inamovible y que gana lo mismo se esfuerce o no?

Si un conjunto de personas muy críticas -críticas más por disciplina intelectualque por suspicacia- se mantuviera al margen del negocio electoral y llegaran a tener seguidores -seguidores de su pensamiento y no acólitos que estarían dispuestos a votar por ellos-los políticos profesionales tendrían que vérselas con una nueva fuerza que los obligaría a bien argumentar para ganar votos y a mejor cumplir cuando obtuvieran el mandato.

En las empresas, la exigencia de resultados es un automatismo que mantiene a todo el grupo en tensión hacia los resultados. En el piso de arriba, los dueños, de carne y hueso, con nombres y apellidos, cuya “carne está en el asador “ no están jugando de casita con su dinero, sino que exigen resultados y esa exigencia fluye hacia todos los niveles.En una empresa del estado, donde superficialmente podríamos decir que todos somos dueños, nadie tiene suficiente carne en el asador como para exigir resultados, de ahí que pase lo que sabemos que pasa.

Me contaba un empresario que había hecho una intensa campaña por el orden en su empresa: cero basura,nada fuera de su lugar. Charlas, videos, concientización y todo lo demás. Luego dos o tres semanas de buen orden. Y al cabo de un mes y medio, ni recuerdo de los buenos propósitos de aquellos días.Sin resignarse a aceptar que “así somos los ticos” o que ”no se puede enseñar trucos nuevos a un perro viejo”, investigó las causas y se dio cuenta de que para ser perfectamente ordenados los trabajadores tenían que hacer esfuerzos extra: tenían que ir a buscar los escasos basureros y los escasos anaqueles para herramientas . Aumentada la densidad de basurerosy de anaqueles, volvió a imperar el orden.Desde entonces, suelo decir que todo cambio tiene que trascender el nivel del deseo, el nivel de la idea,y concretarse en elnivel de basureros.

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