Ponerle ganas

Publicado en La Nación el 17 agosto, 1998
Categoría: Responsabilidad
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El término “ganas”, es muy impreciso. Es una forma debilucha de denominar al deseo, al afán, a la búsqueda de placer . Pero así de impreciso como es,es el que más utilizamos para designar la energía que ponemos en nuestros empeños. Nos enfrentamos a las cosas con ganas o sin ganas.Y las ganas, se concibencomo algo de lo cual cada uno parece no tener responsabilidad . O se tienen ganas de hacer algo o no se las tiene. De manera que ante ellas venimos a ser sujetos pasivos, igual que ante el clima. Llueve o no llueve sin que tengamos posibilidad de cambiar lo uno por lo otro. Al menos eso pensaba hasta que me he puesto a reflexionar en una expresión que se utiliza de un tiempo para acá: ponerle ganas .

Me parece que estasociedadha dado un paso positivo cuando ha hecho el tránsito entre una situación en la cual las ganas parecían provenir de algún punto externo a cada uno, a una situación en la cual existe un punto dentro de nosotros,del cual podemos tomar las ganas para aplicarlas a una situación. “ ¿Por qué no terminó el trabajo? “ preguntaba el jefe o el maestro. Y se podía responder “ Porque no tenía ganas”. Y ahí terminaba el intercambio. Ahora el maestro o el jefe podrían replicar “Bien, vaya póngale ganas” . Ya Víctor Frankl nos había dicho que somos responsables de elegir una actitud ante las cosas. Que las actitudes espontáneas de entusiasmo o apatía, pueden ser elegidas por cada uno.

Se puede enfrentar las situaciones de acción poniendo el esfuerzo“apenitas … pa´ que no se diga” .O la persona se puede prodigar en ellas poniendo más que el empeño requerido “pa´ que no le falte”. Recientemente en un taller de formación de ejecutivos, hablando de estas cosas me ocurrió mencionar que el ejército de los Estados Unidos en su condecoración al valor, hace mención de que se otorga esa distincióna una persona por acciones que están más allá del llamado del deber.Uno puede quedarse por debajo del cumplimiento del deber . O puede cumplir con su deber. O puede ir más allá de lo que exige el deber . Todos hemos visto madres, médicos, mecánicos, maestros que ponen en el cumplimiento de su deber más de lo que se exige, en un comportamiento al cual podría aludir aquélla imagen tan bella del Evangelio en la cual se habla de dar “unamedida buena, apretada, colmada, rebosante “ . No simplemente lo que quepa en la medida, sino un poco más, hasta que rebose …

En inglés se habla de “hacer un buen intento” (give it a good try). No se trata simplemente de hacer un intento a ver si la idea funciona. Se trata de hacer un buen intento. Poner los medios, quitar los obstáculos , darle tiempo a los resultados, corregir las desviaciones, apostar a que las cosas van a tener éxito, no a que no lo tendrán. Hacer un buen intento se refiere entonces, tanto a elementos técnicos necesarios para que la acción tenga éxito, como a otros elementos actitudinales . Al respecto he leído que un atleta que va a levantar pesas, si dedica unos segundos a visualizar sus brazos ya extendidos con las pesas levantadas, tiene más probabilidades de hacer un levantamiento exitoso. Ver con los ojos del alma la tarea concluida, nos la presenta como más realizable y convoca más intensamente nuestro esfuerzo.

El caballo de raza, a una insinuación de la espuela, se deshace en corcoveos. El rucono entiende con la insinuación . Irle poniendo más y más ganas a las cosas, augura mejores resultados en la carrera del futuro, la cual no será entre rucos sino entre caballos de raza.

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