Burbujas lógicas

Publicado en La Nación el 3 agosto, 1998
Categoría: Artículos
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Edward de Bono ha acuñado el término. Se trata del pequeño ámbito en el cual para una persona resulta lógico algo. Es el mundo de las explicaciones personales, que no se sostiene en cuanto se trata de ver si se aplicarían más allá de la nariz del sujeto. Hace mucho tiempo, don Alberto Cañas decía que para aquellos para quienes una cola es una pata, una vaca tiene cinco patas. En efecto, puede haber personas que sostengan que las vacas tienen cinco patas y a las cuales, en vez de agredirlas por decir lo que nos parece una tontería, haríamos mejor en cuestionarlas para esclarecer los supuestos en los que basan sus conclusiones.

Recordemos el chiste del experto internacional que le recomendaba trabajar más a un campesino que se mecía a las dos de la tarde en una hamaca. A cada sugerencia del experto, el campesino replicaba con la pregunta ¿para qué?, lo cual fue llevando el diálogo por este sendero: para producir más…; para tener más ingreso…; para poder ahorrar…; para poder tener un retiro solvente cuando llegue la vejez…; para tener tiempo libre y sosiego…; para poder reposar en una hamaca a las dos de la tarde. Esa burbuja lógica del experto no era convincente para el campesino, quien ya disfrutaba de lo que el experto prometía como premio al esfuerzo de muchos años.

La burbuja lógica del polizón o chuparrueda le pone un gran pero al funcionamiento del mercado. “Paguemos un guarda nocturno”, dicen los vecinos. “Vale la pena: por unos colones vamos a tener la tranquilidad de que a este vecindario no entrarán personas indeseables”. Pero el polizón, el que viaja gratis, dirá para sus adentros: “Yo voy a obtener el mismo beneficio, sin hacer el desembolso, porque el guarda, al evitar que entren malandrines al vecindario para proteger a quienes pagan, me protegerá también a mí, que no tengo intención de pagar” .

También sirve el concepto de la burbuja lógica para explicar por qué nos ponemos restricciones innecesarias. ¿Por qué al pensar en supermercados se piensa en exhibición, en comodidad, en parqueos? La librería que más vende en el mundo, vende a través de Internet (http://www.amazon.com). ¿Por qué al pensar en salud pública pensamos más en sanidad ambiental y en vacunación y menos en senderos para ciclistas y trotadores?

Se enseña a los estudiantes de economía la anfibología de composición: que lo que puede ser verdadero para una persona, podría no cumplirse para toda la sociedad. Concretamente, que el ahorro puede ser una virtud para una persona, pero que practicado por toda la sociedad podría ser perjudicial para todos. Más ahorro en algunas circunstancias quiere decir menos gastos, menos compras, menos ventas, menos puestos de trabajo, menos producción.

En el terreno de la acción empresarial, podríamos encontrar burbujas lógicas formadas por lo que el sujeto cree o quiere. Si alguien cree que el problema de su empresa es la falta de publicidad, encontrará razones para apoyar su solución. Si alguien quiere hacer crecer la empresa, también encontrará razones para hacerlo, aunque eso no sea lo que más convenga. Lo mismo que si alguien cree que su felicidad depende de contraer matrimonio o de divorciarse. Dice Drucker: “Dime lo que quieres demostrar y te diré dónde encontrar los hechos que te respalden”.

Conviene, entonces, antes de proscribir a quien piensa de una determinada manera, indagar cuál es la burbuja lógica desde la cual piensa como piensa. El proceso de entendernos, en el trabajo, en la familia, en el país, ganaría mucho si estuviéramos conscientes de qué es lo que hace que veamos la realidad como la vemos. Si con naturalidad estuviéramos dispuestos a abrir nuestras burbujas lógicas a los demás, con la aceptación necesaria para que se nos convenciera de que una cola no es una pata, las vacas de don Alberto Cañas seguirían siendo cuadrúpedos indiscutibles. Como el “tábano de Atenas”, haríamos mucho por la razonabilidad si nos dedicáramos a pinchar burbujas…; aunque hacerlo puede ser nocivo para la amistad.

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