Sobreintención

Publicado en La Nación el 22 junio, 1998
Categoría: Artículos
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Trabajar no tiene por qué ser desagradable y puesto que dedicamos al trabajo la mayor parte de nuestras horas de vigilia, si descubriéramos cómo el trabajo nos puede dar placer, estaríamos haciendo algo muy notable por nuestro bienestar. Recuerdo haber oído declaraciones de los futbolistas nuestros que fueron al mundial Italia 90 . Decían que según se acercaba el primer compromiso, se iban llenado de ansiedad y temor. Es fácil imaginarse el sentimiento. La atmósfera estaba teñida de futbol. Sabían que todos estábamos pendientes de su desempeño. Y posiblemente estaban presa de la sobreintención.

La sobreintención, según Frankl, es esa concentración de energía, de voluntad, de deseo,porque algo salga de una cierta manera. Es el estudiante que se prepara obsesivamente para el examen. Es el ejecutivo que prepara filmina tras filmina para una exposición a la junta directiva . Es el vendedor que antes de la visita al cliente difícil, repasa mentalmente los argumentos y ensaya la respuesta a las objeciones que imagina.

En todos estos casos quienes se encuentran en situación de sobreintención, muestran los signos de la ansiedad: ritmo cardíaco acelerado, sudoración, dificultad para concentrarse, sensación de mariposas en el estómago, resequedad bucal. Imposible que esassean las mejores circunstancias para que alguien pueda exhibir su maestría, su conocimiento, su talento. Frankl dice que ha tratado en su clínica a personas que tenían problemas de tartamudez, a partir de su hipótesis de que si no sobreintentaran hablar con corrección, mejorarían su desempeño. El truco consiste en pedirle al paciente que se imite a sí mismo, que trate de hablar acentuando su defecto. En esas circunstancias, su desempeño verbal mejora.

De vuelta a Italia 90, también recuerdo haber oído decir, no se si a los jugadores o aBora, que en una ocasión les preguntó a los ansiosos jugadores por qué habían empezado a jugar al futbol. Ellos se transportaron a sus años adolescentes y algunos contestaron que porque les daba gusto.Eso es lo que harán -les decía-salir a jugar pensando en el gusto que les da. No en la obligación de ganar. No en la técnica ni en la condición física del oponente, sino en el disfrute.

Esto de disfrutar de lo que se hace es propio del aficionado pero no hay por qué no lo pueda conservar el profesional. Uno de los rasgos más llamativos de los pasatiempos que tienen algunas personas, es la forma comose sumergen en él con verdadero espíritu de juego. De ahí que no sólo se encuentre en el pasatiempo el sosiego sino la oportunidad de dar rienda suelta a la creatividad. Si trabajáramos con espíritu de juego, no sólo disfrutaríamos más sino que seríamos más productivos.

Badú decía que el futbol es un juego. Que a veces se gana y a veces se pierde . Que el aficionado que le exigiera a su equipo ganar siempre, le estaría quitando ese carácter de juego. Y creo que hasta se podría decir que se está exponiendo a una pena más intensa cuando pierde que intenso es el gusto cuando gana.

Se dice que no hay gerente que tome bien todas sus decisiones. Que un buen gerente es aquél que tiene éxito con la mayor parte de sus decisiones y eso puede querer decir 8 de 10, pero también 6 de 10 . Hay que poner todos los medios para ganar el partido o tomar bien la decisión, pero aceptar con realismo que se puede perder o se puede errar.Que no hay que avergonzarse de que algo salga mal, ni mucho menos hay obligación a hacerse el harakiri cuando se sale derrotado en el combate. Y que contribuye al éxito de lo que hacemos el abrirle el corazón al disfrute que obtenemos al hacerlo.

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