Me cayó la peseta

Publicado en La Nación el 15 junio, 1998
Categoría: Aprendizaje
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Hoy se valora mucho la educación formal,los conocimientos que proceden de ella y el ejercicio paso a paso de la racionalidad. Eso está bien, siempre que no empecemos a creer que saber operaren detalle una computadora es más importante que percibir cuando alguien está triste .

Wilson van Dusen en “La profundidad natural en el hombre” utiliza el término “el otro yo”, para designar la sabiduría que hay en nuestro interior y que no es producto del aprendizaje formal. Saber más de lo que nos enseñaron no es nada extraordinario. De hecho, nos ocurre a todos.

A ese conocimiento que no hemos adquirido por la vía laboriosa del aprendizaje formal le llamamos intuición, sexto sentido, olfato o sabiduría. Se dice que podemos aprender un idioma mientras dormimos y sin duda mientras dormimos vamos acomodando las experiencias del día de manera que al despertar vemos las cosas con otra perspectiva. Es frecuente la experiencia de resolver problemas o encontrar respuestas mientras dormimos. O sea que es sabia la decisión de consultar con la almohada algunos asuntos. Todos hemos experimentado situaciones en las cuales de pronto vemos la luz y realizamos descubrimientos de relaciones o conexiones, los cualesnos llevan a exclamar “ahora sí me cayó la peseta” . Hay otro yo que elabora, muele, procesa, al margen de lo que nuestro yo racional va haciendo paso a paso.

Una buena forma de no cerrarle la puerta a esos chispazos es no utilizar frases negativas rotundas tales como “no entiendo” o “no puedo”. Si dijéramos“ por el momento no entiendo”estaríamos apostando a la probabilidad de que luego surgiera el chispazo. Esto ocurre muy dramáticamente cuando alguien se autodenomina como no creativo y entonces no abre la puerta a la posibilidad de ver un ángulo nuevo de un asunto o de producir una solución adicional a las que pensó al principio. Ilusiona pensar en las cosas que no hemos intentado y para las cuales podríamos tener habilidades no utilizadas. No haber hecho una venta no indica que no tengamos habilidades para vender. No haber ejercido nunca la jefatura no dice nada sobre las habilidades de liderazgo y jefatura.

La vida de acción – en la empresa o fuera de ella – demanda unos conocimientos yes imprudente pretender ir por el mundo sólo armado de la buena intuición, pero vivir atado al libro de texto, o al enfoque ortodoxo, o a la seguridad de lo rutinario, nos impide hacer uso de un potencial muy valioso que hemos venido acumulando.

Rumiar las experiencias, reflexionar sobre ellas, puede ser tan importante como asistir a una lección formal. Claro que es más difícil. Es mucho más cómodo sentarse en una sala de clases y ponerle al profesor la carga de que nos enseñe. Mucho más laborioso es reflexionar sobre lo que hemos hecho y sobre por qué los resultados han salido bien o mal.

Cuando se lee sobre inteligencia emocional, queda claro que el saber formal no siempre conduce a una mejora en la forma de relacionarse con los demás, de lo cual depende tanto nuestra felicidad como la de aquéllos con quienes nos relacionamos.Dejémonos conducirpor la inspiración de Machado y pensemos con optimismo en lo que podría estar ocurriendo en este momento en nuestro “yo interior” :

Anoche mientras dormía soñé bendita ilusión

que una colmena tenía dentro de mi corazón

y las doradas abejas iban fabricando en él

de las amarguras viejas blanca cera y dulce miel .

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