Auspiciar el cambio

Publicado en La Nación el 20 abril, 1998
Categoría: Artículos
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La semana pasada planteábamos las dificultades con las que tropiezan los esfuerzos de cambio. Hoy vamos a comentar algunas condiciones que hacen posible un cambio. En primer lugar, cuando el cambio es necesario, la persona o la empresa tienen una razón para vencer las dificultades. Cuanto más necesario, mayor el impulso a cambiar. Por ejemplo cuando en el cambio nos va la vida, muchos no lo pensamos dos veces. La gente deja de fumar por temor al enfisema, controla su ingesta por temor a la arterioesclerosis, transforma sus casas en jaulas por temor a los asaltos. “Cambiar o perecer” vendría a ser una divisa que mueve a tomar acciones.En las empresas,jefes y colaboradores le pueden dar vueltas y vueltas a una propuesta de cambio hasta que la presión competitiva permite señalar que “o cambiamos o perecemos” .

También son fuertes motivaciones para el cambio algunos valores que anteponemos a la comodidady al sosiego. La gente se desvive por sus hijos. Por ellos cambia de trabajo, de lugar de residencia, de hábitos. El patriotismo lleva a los pueblos a hacer sacrificios, a asumir riesgos, a afrontar dificultades para mejorar las condiciones políticas, económicas, sociales de su patria.

Por encima de todo, aspiramos a la felicidad. Cuando logramos relacionar un determinado cambio con una situación de mayor felicidad, estamos dispuestos a asumir los costos del cambio. Por ejemplo, las parejas se casan -a pesar de los costos objetivos- porque visualizan que estando casados serán más felices .

El camino del cambio tiene que estar claro. Si lo vemos claro y sentimos que es viable, que es recorrible, habrá más impulso a cambiar. Los objetivos pueden ser muy elevados, pero los medios tienen que estar al alcance de las manos. El objetivo de Colón -decía un querido maestro- era tremendamente audaz, pero los medios que propuso eran muy concretos: las conocidas carabelas con las cuales su sociedad tenía estrecho contacto. Una forma de que el camino sea viable es traducirlo en pequeños pasos. Al decir de los chinos, el camino más largo empieza con el primer paso. Los alcohólicos anónimos no aspiran a dejar de beber. Aspiran a no beber hoy.

Tan difícil y tan importante como tomar una decisión de cambio, es mantenerla . Debe haber incentivos para el cambio a lo largo del camino. El estudiante -estudiar es estar inmerso en un proceso de cambio- se ve fortalecido cada vez que obtiene una buena calificación. Cierto que espera un día poseer un diploma, pero se va alimentando de los frecuentes incentivos que obtiene en el camino.La empresa que decide introducir un conjunto de medidas que mejoren sus relaciones con el cliente, se va alimentando de las reacciones positivas de los clientes.

El reconocimiento personal es un incentivo que algunos se niegan. Constituye una buena práctica personal reconocer con objetividad cuando estamos haciendo progresos y de alguna manera premiarnos por ello.

Cuando las cosas van mal, cuando los esfuerzos no parecen fructificar, se necesita obtener apoyo externo. Brinda apoyo, el jefe que se sienta con su colaborador aayudarlo a ver qué cosas debería modificar en su plan individual de mejoramiento. El personal de una unidad de trabajo que evalúa los resultados de sus esfuerzos durante los últimos seis meses y que no tiene en el jefe a una persona que juzga y condena sino a una que se comporta como guía firme pero comprensiva,también disfruta de los beneficios del apoyo externo.

Vivir es difícil. Hacer es difícil. Se emprende con ilusión, se continúa con entusiasmo, pero inevitablemente tenemos que apurar tragos difíciles. ¡ Qué bien viene entonces un hombro amigo !

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