Pertinacia

Publicado en La Nación el 16 febrero, 1998
Categoría: Artículos
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Vamos aseñalar algunas actitudes que impiden que la concertación rinda sus frutos entre amigos, entre parientes, entre cónyuges,en las empresasy hastaentre las naciones.

La importancia de mencionarlas -y el lector podrá señalar otras de su propia cosecha- es que si pudiéramos darnos cuenta de ellas, si pudieran airearse en el proceso de la concertación, éste quedaría depurado. Ocultas, disfrazadas, endulzadas, racionalizadas obstaculizan los esfuerzos por llegar a acuerdos.

No dar el brazo a torcer.Si alguien ha expuesto sus argumentos, si su posición es conocida, devolverse, reconsiderar, admitir la razón que hay en los argumentos del otro, viene a ser considerado como una derrota. Como si ser vencido por lo correcto no fuera siempre un triunfo personal. Ser persona de una opinión no es bueno siempre. Si la opinión es correcta, qué bueno. Entonces no hay que aflojar.Pero mantener la opinión equivocada, qué malo.“Fidel no afloja” rezaba un grafitoen un muro hace años. !Qué malo ¡

A veces la gran oposición a ceder, no es tanto la consideración equivocada de que ceder es un poco salir derrotado, sino el evitar que el otro gane o considere que ha ganado. Para evitar que el otro gane se está dispuesto a que ambos pierdan. Por eso siempre hay que facilitar que el que ceda“salve su cara”, esto es que la cesión no quede expuesta como una lesión a la dignidad de quien ha cedido. Un refrán muy sabio dice que “a enemigo que huye, puente de plata” .Kennedy no se vanaglorió de haber logrado que Kruschefhubiera sacado los cohetes nucleares de Cuba.

El acuerdo se dificulta cuando quien se opone, ya intentó y fracasó en la solución del asunto que requiere del acuerdo. Si alguienya intentó dar en el blanco y no pudo, es muy comprensible que trate de oponerse al éxito de quien ahora viene a hacer su disparo. Aquí el sentimiento es un poco“mi intento fallido es tanto más doloroso, si ahora viene otro a intentar y acierta “. Esto se da en el juego, en la vida familiar o en la vida de las naciones.

Para hacer, para proponer, hay que ser agresivo. Para oponerse también. Pero es más vistosa la segunda agresividad que la primera, talvez porque se la asocia con valentía, con arrojo o desde una perspectiva machista, con virilidad.

Temor a la gradería . Después de sostener una posición, qué van a pensar los demás si cambiamos . Hay quienes en privado están dispuesto a conciliar, pero en público, azuzados por los “expectadores”, se abrazan con pertinacia a su posición. El político puede ser conductor de sus electores o esclavo de ellos.

Saber sacrificar el disfrute de corto plazo por los beneficios de largo plazo es uno de los rasgos que Goleman señala ala inteligencia emocional. Sin embargo, muchas veces no se logra llegar a acuerdos precisamente porque se interponen los intereses del momento que impiden ver los frutos permanentes, estables que el acuerdo dará en el plazo más largo.

“Es que esto no nos conviene”. ¿Quiénes somos nosotros ? ¿A quiénes no nos conviene ? Si no le conviene a dos empleados pero sí le conviene al resto del personal, el argumento no tiene razón de ser. Si los perjudicados son los de este pequeño grupo de presión, pero se beneficia el resto del país, la cuestión está clara, no por aritmética sino por razones de bien común .Alguien se puede oponer a una vacuna pensando en el pinchazo, sin pensar que de esta manera aumenta la probabilidad de la epidemia.

Una fuente de oposición puede ser el impulso de “devolver mal por mal”: como te opusiste a lo que yo propuse que era bueno, ahora me opongo a lo que tú propones … aunque sea bueno.

Finalmente, la oposición puede provenir de un simple impulso destructivo. Arme un castillo de naipes delante de un niño y cuénteme qué es lo que el niño hará .

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