Regalos verbales b

Publicado en La Nación el 22 diciembre, 1997
Categoría: Convivencia
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Pronto será Navidad. Vemos a la gente muy afanada por la calle a la compra de regalos. En las empresas se hacen festejos alusivos. Ni en las empresas ni en las familias la Navidad pasa desapercibida.

La razón para dar un regalo oreunirse con los compañeros de trabajo a festejar la época, podría ser una simple obligación social que no encontramos como eludir o podría ser el intercambio de mensajes afectuosos y la exteriorización de que nos sentimos bien unos con otros.Las empresas y las familias son unidades de acciónen las que se dan múltiples intercambios. En la empresa los trabajadores entregan tiempo, energía, entusiasmo y obtienen un salario. Esta es la relación elemental. Pero ocurre además que intercambiamos apoyo, elogios, aliento,con jefes y compañeros. El lugar de trabajo, el tipo de trabajo, la empresa,llegan a constituir puntos de referencia que nos enlazan con nuestros compañeros .

Sinembargo, quizá por timidez o por dificultad de manifestar y recibir manifestaciones de afecto, el contacto que tenemos con los compañeros -y con muchos familiares- es superficial. Se trata de intercambios verbales que los ingleses llaman “conversación sobre el clima”. Nos encontramos con alguien y llenamos el tiempo del encuentro con comentarios del tipo de “¡Qué lindo día!”, “!Qué frío está haciendo¡”. Estos intercambios no acercan. Se puede intercambiar partes meteorológicos durante años, sinllegar a acercarnos como seres humanos .

Las personas con las cuales llegamos a estar más unidos, son aquéllas con quienes podemos intercambiar manifestaciones más llenas de significado. En un equipo de trabajo en que se habla sólo de las tareas , la comunicación es insuficiente. En el equipo de trabajo hay que hablar también de las relaciones que establecemos con motivo de las tareas y de los sentimientos que tenemos con respecto a las tareas y a las relaciones. Cuando decimos lo que nos gusta, cuandohablamos de lo que anhelamos o de lo que tememos, vamos dejando que nuestro yo interior le vaya dando dimensión y perspectiva al profesional, al técnico, al experto, que es lo que cotidianamente mostramos de nosotros mismos y percibimos de los demás.

No cuesta ningún esfuerzo comprar un regalo y darlo al compañero de oficina o al pariente. Eso lo hace cualquiera. Pero talvez tenga más sentido dedicar un rato en estos días de fin de año para decirle lo que valoramos en él o ella, lo que nos resulta agradable, lo que nos resulta constructivo, cálido, apoyador, lo que nos parece son sus fortalezas, sus virtudes como trabajador y como compañero. En las separaciones -las temporales y las definitivas- se dicen cosas bonitas,sentidas, estimulantes. ¿Por qué esperar hasta la despedida ?

Los equipos de trabajo -y los grupos familiares- se basan en la confianza. La confianza emerge y crece en los intercambios. Los intercambios pueden ser realizados con gestos o con palabras. Los jugadores de un equipo deportivo se felicitan con gestos singulares. El pulgar hacia arriba en el momento en que algo nos salió bien, nos da impulso, seguridad, satisfacción . Pero también somos muy sensibles a la palabra . ¿Recuerda Ud. lo que sintió la última vez que lo elogiaron ? A nadie vamos a hacer feliz diciendo “Feliz Navidad”, pero sí podemos contribuir a llevar un poco de satisfacción y quizá de felicidad a los cercanos, a los próximos .En vez de la bromilla, del comentario superficial, podríamos repartir en esta Navidad el afecto que sentimos por otros en forma de palabras sencillas, sinceras, que les digan de qué manera fue para nosotros grato y valioso tenerlos cerca en el año que ya se termina.

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