Control de la acción

Publicado en La Nación el 24 noviembre, 1997
Categoría: Artículos
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La palabra “control” despierta resistencias. Asociamos la palabra con “policías”, con regímenes totalitarios, con auditores, con averiguaciones. En las empresas, la palabra control se refiere a lo que hay que hacer para asegurarnos que las acciones que se ejecuta conduzcan a los resultados que se desea . Si la empresa quiere reducir los costos, va realizando unas acciones con ese fin. El control es la comprobación de que las acciones que se realizan se encaminan en esa dirección. Lo primero que habría que hacer es señalar cuál es la meta que se desea alcanzar, por ejemplo: reducir el costo del artículo tal en 10%. Luego se decide a través de cuáles cambios se va a tratar de lograr esa meta. Pensemos por ejemplo en cambiar la materia prima, el ajuste de las máquinas, los incentivos a los obreros. Trabajemos durante dos semanas y midamos los resultados. Si los costos han bajado en 5% solamente, habría que investigar a qué se debe la desviación entre el 10% planeado y el 5% obtenido.¿Hubo más desechos que los planeados ?, ¿Produjeron las máquinas lo que esperábamos? ¿Fue la productividad de los obreros la esperada ? Con base en las causas de las desviaciones, tendríamos que tomar acciones correctivas.

Si en una familia se calificara como deseable que el año entrante los hijos tuvieran un mejor rendimiento académico, el control consistiría no en ponerle candado al televisor, ni en querer saber en todo momento si los chicos están estudiando, sinoen comprobar que el uso del tiempo de trabajo y del tiempo librese encaminan a obtener mejores resultados. ¿Cómo se hace eso ?Veamos las calificaciones del primer bimestre. Si no se alcanzó la meta, busquemos las causas: ¿Se cumplió con el tiempo de estudio ? ¿Fue adecuado el método de estudio ? ¿Hubo suficiente sosiego para todos los estudiantes ? Con base en las respuestas habría que tomar acciones correctivas.

Imaginemos la caricatura de la NASA que lanza un cohete hacia la luna y después del lanzamiento, todos se van para su casa muy ufanos de la hazaña. Doce horas después el cohete irá por donde le da la gana, porque ni aún la NASA puede evitar que ocurran eventos que desvíen los resultados de la dirección deseada.

No se debe dejar sin control ningún proyecto. Si el proyecto consiste en ahorrar para las vacaciones, mes a mes hay que verificar si cumplimos con el ahorro del mes. Todos sabemos lo que pasa con un esfuerzo de mejoramiento de la forma física si no se va verificando semana a semana, si estamos en el rumbo deseado. Sin que eso se convierta en una obsesión. Leí una vez de un niño pequeño que sembró unas semillas y las desenterraba todos los días a ver si estaban germinando. En los países de habla inglesa se dice que una olla observada nunca hierve, pero abandonar la verificación de si se marcha en la dirección deseada, sólo conduce a sorpresas desagradables.

En la empresa, cuando se toma una decisión para resolver un problema, se siente un cierto desahogo: por fin, nos pusimos de acuerdo en cómo entrarle al problema. Cuando el desahogo nos lleva desligarnos de la ejecución, no lograremos los resultados porque las decisiones no resuelven cosas. Son las acciones las que las resuelven. Pero aún si nos entregamos enérgicamente a la acción pero no ejercemos el control, podemos cosechar los resultados que no queríamos.

Alrededor de todos nuestros propósitos, conviene desarrollar acciones, para que no se queden sólo en la buena intención, pero además hay que verificar frecuentemente que las acciones nos vayan acercando al fin deseado. Es preferible detectar una desviación y tomar las acciones correctivas a tiempo que esperar al final y encontrar con desagrado que no se alcanzó lo que se deseaba.

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