Viktor Frankl

Publicado en La Nación el 15 septiembre, 1997
Categoría: Artículos
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Recientemente falleció Viktor Frankl, un conocido psiquiatra austriaco, quien vivió la terrible experiencia de estar prisionero en un campo de concentración nazi, durante la segunda guerra mundial. Narra en uno de sus libros que algunas personas, ante circunstancias tan terribles, se daban por vencidas. Abandonaban todo espíritu de resistencia. Se abatían y permitían, por así decirlo, que las circunstancias externas penetraran en su interior y los envilecieran, esto es, les rebajaran drásticamente su valor personal. Otras personas, sabían ver más allá de las horribles circunstancias. Vivían con la esperanza de que aquella tragedia tendría su fin. Estos, se preocupaban por su apariencia, se preocupaban por su salud, se ocupaban de consolar y apoyar a sus compañeros de desgracia. En una de sus descripciones muy impactantes señala que algunos de los prisioneros del grupo de los que mantenían viva su esperanza, se esmeraban en encontrar y preparar trozos de papel sobre los cuales escribían poesías.

Frankl obtiene una conclusióntremendamente importante: el hombre es capaz de elegir sus actitudes. Un animal, puesto en circunstancias que lo limiten intensamente, lucha un tiempo, luego se abate y muere. Un ser humano, es capaz de hacer que su espíritu vuele por encima de esas circunstancias mejorándose de esta manera.Que un ser humano sea capaz en medio de la privación, del hambre, de la intemperie, de levantar su espíritu hacia la belleza y escribir poesía, es un mensaje eterno, optimista, desafiante para toda la humanidad.

He encontrado en las empresas gente desmotivada, desganada. A distancia casi infinita de las del campo de concentración, hay circunstancias en la empresa, que limitan a la persona yle impiden desarrollar su potencial.¿Es esto suficiente para abandonar la lucha? En circunstancias extremas, se podría comprender que abandonen la lucha. ¿Pero, habrá alguna razón para ponerle “al mal tiempo buena cara”? En toda pérdida o en toda circunstancia adversa, se puede perder dos veces. Si alguien pierde su empleo, ya perdió una vez. Si además se dedica a vivir desordenadamente, ya perdió por segunda vez.Si perdemos la salud, perdimos una vez. Si nos “echamos a morir” en la auto-compasión, perdimos otra vez.Alguien, después de tener un jefe desarrollante,puede ser trasladado a trabajar bajo otro que se comporta de manera totalmente opuesta. Ya perdió una vez. Si por el hecho de tener ahora un mal jefe, deja que baje su responsabilidad y su rendimiento, perdió por segunda vez.El ser humano es capaz de desarrollarse, de ser mejor, de producir más, de disfrutar mejor de su descanso. Pero tambiénes capaz de lo contrario, de envilecerse, de responsabilizarse menos, de intentar menos, de encontrar en las circunstancias razones para ser menos o para ser peor.

La vida cotidiana, la vida del trabajo, ofrece múltiples oportunidades de dejarse abatir o de sobreponerse a ellas. Frankl nos ha iluminado la posibilidad de elegir una actitud. Nos ha venido a decir que no es cierto que toda adversidad deba provocar la reacción de abatimiento. Que es característico del hombre, como ser espiritual, decidir aún contra sus impulsos básicos, qué tipo de actitud tener ante la enfermedad, el fracaso, la prisión.Un gato siempre reaccionará igual ante las circunstancias negativas. El repertorio del hombre es infinito. Al mal tiempo puede ponerle buena cara y hasta es capaz ante el mal de tiempo, de convocar la belleza a través de la poesía. No se le puede pedir tanto a todos, pero la posibilidad está abierta.

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