Fobia y acción

Publicado en La Nación el 25 agosto, 1997
Categoría: Artículos
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Es muygeneralizada la experiencia de tener asuntos o situaciones, dentro o fuera del trabajo, sobre los cuales no queremos ni pensar de lo difíciles, incómodos y desagradables que nos parecen. Tenemos entonces hacia ellos una actitud fóbica: de la misma manera que quien tiene temor a los ratones no los puede ver ni en una fotografía, estos asuntos nos hacen mirar hacia otro lado cada vez que nuestra vista tropieza con ellos. O nos hacen pensar en otra cosa cada vez que nuestra mente tropieza con ellos. Visualicémoslo: entre todos los asuntos que llenan nuestra mesa de trabajo, hay un folder o un papel, cuya estada ahí se ha prolongado. Ya el jefe nos ha hablado varias veces. Ya se acerca la fecha límite para cumplir con el asunto. Pero aún no empezamos. A juzgar por el tiempo que el asunto ha estado ahí sin que le hagamos nada, bien podría llegar la fecha límite, sin que hubiéramos empezado . ¿Qué hacer para arrancar ?

Covey en”Los 7 hábitos de la gente eficaz” sugiere un truco interesante, al cual denomina “el factor R-I” . El procedimiento es el siguiente.El elemento “R” se refiere a hacer un inventario de los recursos que tenemos a nuestra disposición y que sirven para atender el asunto que está “pegado” . Creo que el valor de esta enumeración de recursos disponibles tiene dos efectos: en primer lugar, hace que dejemos de huir del asunto, que podamos poner nuestro pensamiento en él, que podamos mirar cara a caraese objeto por elcual sentimos fobia. A eso es a lo que los psicólogos llaman desensibilizar. En vez de huir, estamos ahora en una actitud de luchar.

Cuando hacemos el inventario de recursos, lo que ocurre es que nos damos cuenta de que no estamos desarmados ante el asunto . Antes de plantarle cara,no sabemos de lo que somos capaces. Después de hacer un inventario de nuestros armas, estamos en otra actitud. Cada recurso que vamos señalando, hace crecer nuestra energía y nuestro optimismo sobre el resultado. De manera contraria a la forma en que el señalar dificultades, nos va ensombreciendo el ánimo.

El elemento “I” consiste en señalar cuáles son las iniciativas que podemos desarrollaren torno al asunto “temido” .Cuando se van señalando esas posibles iniciativas lo que va ocurriendo es que vamos aceptando responsabilidad sobre la acción. Antes, cuando retirábamos la mirada del asunto, estábamos asumiendo la actitud infantil de no responsabilizarnos. Ahora, al decir lo que podríamos hacer, las iniciativas que podríamos tomar, ya estamos de alguna manera comprometiéndonos a accionar.

Veamos un ejemplo. Suponga que tiene que hacer un informe sobre los resultados obtenidos por su unidadde trabajo durante el primer semestre del año. Tiene que entregar ese informe dentro de 15 días y ha tenido más de un mes de tiempo para hacerlo. Usted siente un poco de culpabilidad. Siente también que ojalá no tuviera que hacerlo. Le parece que es muy difícil. No sabe cómo entrarle a la cosa. Todos esos elementos permiten predecir que a Ud. se le vencerá el plazo y no habrá cumplido con su encargo. ¿Qué hacer?Primero, haga un inventario de sus recursos: viene un día feriado, hay un compañero que tiene buenas ideas sobre cómo organizar un informe, usted tiene unos registros sobre resultados del semestre. En ese momento, ya usted “se le metió” al asunto. Ya la actitud fóbica se debilitó. Luego sigue la enumeración de las iniciativas: podría consultar a otro departamento que ya hizo el informe, podría revisar informes del año pasado, podría empezar por ordenar los registros. En ese momento, ya Ud. compró un tiquete para montarse en el tren de la acción.

Eso mismo que ocurre en su trabajo puede ocurrir en sus estudios,en sus relaciones interpersonales o en el mantenimiento de su vivienda.Hay asuntos que resultan muy incómodos cuando los miramos de lejos, pero que según nos acercamos a ellos ya no tienen ese aspecto tan temible. Quizá eso es lo que el habla popular, más sabia que Covey y que los consultores, llama “coger el toro por los cuernos”.

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