Tío Conejo

De niños, nos entusiasmaba la astucia de Tío Conejo y cómo lograba salir bien librado de las situaciones más apuradas. Luego, nos lo encontramos encarnado en sujetos comunes en la escuela, en la empresa y en la vida. Ahora, enfrentados a un mundo exigente, lleno de retos y de competencia, hemos vuelto a pensar en Tío Conejo y a cuestionarnos si algunas de sus características morales no constituyen un serio obstáculo para competir.

Tío Conejo es locuaz, labioso y mentiroso. El guión de su vida es «tirarse al otro», para lo cual, ahora finge, luego manipula y finalmente hace alianzas egoístas y engañosas. Es fanfarrón. Parece tener una excesiva confianza en sus artes, de las cuales deriva ganancias desproporcionadas.

En el otro extremo del espectro humano, está la persona con los rasgos quePeter Drucker considera propios de una persona íntegra, entre otros, imponer elevadas normas de desempeño al propio trabajo y exhibir un carácter que pueda servir de modelo a otros. No se trata de poseer una personalidad magnética ni de «hacer amigos e influir sobre la gente » sino de fijar los ojos en perspectivas más altas -dice-, elevar el desempeño en relación con una norma superior y construir su personalidad más allá de las limitaciones normales.

Para Tío Conejo lo importante es ganar echando mano a cualquier medio. Para la persona de carácterel camino hacia lo valioso, pasa por la dificultad, por el esfuerzo, por la perseverancia. Tío Conejo, no es un estratega. La característica principal de la estrategia es la consideración del largo plazo. En cambio nuestro personaje es totalmente cortoplacista.

El «vivo» o «vivazo», sale adelante en sus empeños, pero no va construyendo. Su acción no es sistemática. Su experiencia, de poco valor, porque posiblemente no se pueda aprender de un conjunto de episodios casuísticos que no tienen un hilo conductor de acción seria. Tampoco es posible transmitir el saber del «vivazo», como sí se puede formalizar y transmitir algo del saber de quien acciona sistemáticamente.

En la empresa actual, la intuición es valiosa. La improvisación también. Pero la mayoría de las acciones que se realizan son acciones ordenadas, con un propósito claro, con un método conocido y aceptado y sobre todo, con un escrutinio sobre su calidad moral.

Los tiempos que correnvan a sacar del mercado las habilidades de Tío Conejo. Ya no le servirán para tener éxito. Ni siquiera para sobrevivir. Se requieren personas que no recurran a la «jugadilla», porque se sienten más cómodas y tienen más confianza en sus destrezas desarrolladas con esfuerzo. La improvisación y la ocurrencia no serán ya el mejor camino para resolver los problemas. Y a las destrezas individuales habrá que adicionarles las destrezas para el trabajo con los demás, porque el santo y seña ya no es que «el buey solo bien se lame» sino el trabajo en equipo .

Se están acabando los días en que «valía más maña que fuerza». Hemos entrado a la época en que el conocimiento formal es más importante que la maña. El futuro no será de Tío Conejo. Ya no podrá minusvalorar la inteligencia de los demás, ni podrá morirse de risa cuando con sus ardides les gana la partida. El futuro será de quienes cultiven el conocimiento. El santo y seña es estudiar, pensar, escribir, aprender y hacer silencio para poder obtener los frutos.


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