Pensamiento creativo

Publicado en La Nación el 19 mayo, 1997
Categoría: Artículos
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Se dice, entre las anécdotas relacionadas con inventos famosos, que Benjamín Franklin inventó los lentes bifocales, sencillamente combinando dos instrumentos que ya existían: los lentes de ver de lejos y los lentes para ver de cerca.

Las empresas son exitosas, en el tanto puedan distinguirse de sus competidores. Y una fuente de distinción es la creatividad de su personal. Por eso la creatividad ha sidosiempre una virtud muy ponderada entre las virtudes que deben tener quienes trabajanen empresas.En mercados que se tornan muy competitivos, las empresas tendrán que hacer esfuerzos sistemáticos para renovar sus productos, renovar sus métodos de producción, renovar sus formas de vender, de distribuir, de cobrar.

Todos, en nuestra niñez, fuimos extraordinariamente creativos. Con unos cuantos trozos de madera, éramos capaces de movilizar nuestra fantasía a niveles que luego no fueron superados ni por el Lego. ¿Qué ocurrió? ¿Dónde quedó esa fantasía ? Con el desarrollo del yo, vino también la conciencia de que se nos exigía ser correctos y lógicos en nuestra manera de pensar, y empezamos a temer que se nos señalara que nos habíamos equivocado. A fin de equivocarnos lo menos y de no rozar nunca lo ridículo, nos hicimos muy formalitos en nuestra manera de pensar y acabamos con nuestra creatividad. Luego quizá nostálgicos por la creatividad perdida, nos dedicamos a ponerle peros a las ideas novedosas de los demás.

Pero la creatividad puede rescatarse en nuestra vida cotidiana. De hecho, en nuestro trato con los demás, tenemos continuamente “salidas creativas”, generalmente de contenido humorístico. La misma fuente de ideas nuevas que utilizamos cuando respondemos ingeniosamente a alguien, puede ser utilizada para generar ideas útiles para la empresa para la cual trabajamos. Todo lo que necesitamos es lo siguiente:

Busque dos o tres compañeros en la empresa y lea los párrafos anteriores.

Ofrézcanse mutuamente escucharse sobre las ideas novedosas que puedan tener

Dense permiso para explorar. Sólo explorando, sólo dejando el camino conocido y aventurándose por donde no hay camino, podrán crear.

Señalen algunos problemas u obstáculos que la empresa enfrente cotidianamente o mejor aún, plantéense la pregunta de cuáles cambios serían muy valorados por los clientes de la empresa y dediquen algunos minutos a “darle vuelta” a estos asuntos.

Luego reúnanse a intercambiar lo que han pensado, haciendo cada uno el esfuerzo de verle a cada idea, las posibilidades de ser aplicada, no las que tiene de no ser aplicada;las ventajas que tiene, no las desventajas; lo que puede producir, no lo que puede costar.

Si en el proceso de intercambiar ideas novedosas, llegan a límites absurdos o muy humorísticos, traten de mantenerse en ese nivel: ese es el territorio en que habita la creatividad.

  Grupos como éste en cada empresa podrían aportar mucho a la competitividad del país, pero muy importante también, podrían hacer mucho por el progreso personal de todos aquéllos que dejando a un lado el temor al ridículo, pudieran dar rienda suelta al recurso que algún autor llamó “la mina de oro que tenemos entre las dos orejas”.

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